Lomas de Zamora: cayó un ladrón con inhibidores y la seguridad local suma otro capítulo incómodo para el municipio

El arresto expone una modalidad que crece en el conurbano y vecinos aseguran que el delito “funciona mejor que cualquier política pública”.

La detención de un hombre acusado de robar autos con inhibidores de señal en Lomas de Zamora volvió a dejar una escena conocida: la Policía bonaerense llega, actúa y se lleva el mérito, mientras el municipio observa desde algún escritorio con vista administrativa. El sospechoso utilizaba dispositivos para bloquear el cierre centralizado de los vehículos, una técnica que ya dejó de ser novedad y pasó a ser rutina en varias zonas del conurbano sur.

El caso no surgió de la nada. Durante semanas, vecinos venían denunciando robos con el mismo mecanismo, especialmente en zonas comerciales y calles con poco control. “Apretás la llave, pensás que cerró y cuando volvés el auto está abierto. Acá ya lo sabemos todos menos el municipio”, habría comentado un comerciante de Temperley, con esa mezcla de resignación y sarcasmo que ya es marca registrada. Otro vecino, en un grupo de WhatsApp barrial, fue más directo: “No hace falta ser delincuente, con ver cómo se manejan ya aprendés solo”.

En términos políticos, el episodio vuelve a incomodar a la gestión local, que sigue sin mostrar una estrategia clara frente a delitos cada vez más simples y efectivos. Mientras desde la Provincia se multiplican operativos y estadísticas sobre robos de vehículos, a nivel municipal no se registran campañas de prevención ni dispositivos visibles orientados a este tipo de modalidad. La sensación de abandono, según coinciden referentes barriales, ya no es percepción sino costumbre.

Puertas adentro, algunos funcionarios admiten que los inhibidores representan un problema difícil de controlar. Afuera, la lectura es bastante menos técnica. “Si el delito se adapta y el Estado no, el resultado es obvio”, habría resumido un vecino en redes. En Lomas de Zamora, por ahora, la innovación parece correr por cuenta de los delincuentes, mientras la gestión municipal sigue apostando a que nadie mire demasiado de cerca.

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