La aparición de casi medio kilo de cocaína en la vivienda de una funcionaria municipal de Morón desató una crisis política que rápidamente dejó de girar alrededor de la investigación judicial. Aunque la trabajadora fue apartada de sus funciones en forma inmediata y no existe ninguna acusación contra el intendente Lucas Ghi ni contra integrantes de su gabinete, el caso se transformó en el eje de una ofensiva que busca erosionar al jefe comunal en uno de los momentos más sensibles de la política local.
La reacción sorprendió incluso a dirigentes con años de experiencia en el distrito. Referentes libertarios y sectores identificados con el sabbatellismo coincidieron en impulsar cuestionamientos públicos, pedidos de explicaciones y maniobras legislativas contra la administración municipal. La escena llamó la atención porque se trata de espacios que a nivel nacional se presentan como antagonistas absolutos, pero que en Morón parecen haber encontrado un terreno común cuando el objetivo es poner a Ghi bajo presión.
Detrás de la disputa aparece además una vieja historia. Morón es uno de los bastiones históricos construidos por Martín Sabbatella y las diferencias entre el exintendente y el actual jefe comunal vienen acumulando capítulos desde hace varios años. Cerca de Ghi observan que algunos de los sectores que hoy encabezan los cuestionamientos mantenían vínculos políticos con la funcionaria investigada o con dirigentes de su entorno. Por eso, entre funcionarios y militantes comenzó a circular la idea de que el expediente judicial habría funcionado como una oportunidad ideal para reactivar una interna que nunca terminó de cerrarse.
Pero el dato que más comentarios genera en despachos, cafés y grupos de WhatsApp políticos es otro. A partir de esta ofensiva conjunta, algunos dirigentes locales comenzaron a preguntarse si la coincidencia entre libertarios y el sabbatellismo se limita exclusivamente a este caso o si responde a entendimientos más amplios y menos visibles. Nadie presenta pruebas concluyentes y, por ahora, todo se mueve en el terreno de las especulaciones. Sin embargo, la sucesión de coincidencias alimentó rumores sobre acuerdos tácticos destinados a debilitar al intendente y reconfigurar el mapa político local.
Mientras la Justicia avanza con su investigación, la batalla principal parece librarse en otro terreno. Lo que comenzó como un expediente policial amenaza con convertirse en una disputa por el control político de Morón. Y en medio de esa pelea, la imagen que más incomoda a propios y extraños sigue siendo la misma: libertarios y dirigentes del sabbatellismo empujando en la misma dirección. Una postal que, para muchos observadores del distrito, resulta mucho más impactante que el hecho que dio origen al escándalo.
Morón: el caso de la funcionaria con cocaína expuso una alianza impensada entre libertarios y el sabbatellismo para golpear a Lucas Ghi
La empleada fue desplazada apenas estalló el escándalo, pero la investigación derivó en una ofensiva política que unió a sectores enfrentados desde hace años. En el distrito crecen las sospechas de que la coordinación entre ambos espacios podría extenderse más allá de este episodio.

