Lilia Lemoine explotó por la soledad de Adorni y dejó al desnudo una crisis incómoda en el mileísmo

La diputada salió a defender al vocero presidencial y lanzó una queja que resonó en todo el oficialismo: mientras arrecian las críticas, cada vez menos dirigentes libertarios parecen dispuestos a exponerse frente a una cámara.

La escena llamó la atención incluso dentro de La Libertad Avanza. En medio de una semana cargada de polémicas, cruces políticos y cuestionamientos a la gestión, Lilia Lemoine decidió tomar el micrófono y decir en voz alta lo que muchos comentan en privado: Manuel Adorni parece estar librando demasiadas batallas solo.

La diputada cuestionó la escasa presencia de referentes libertarios en los programas de televisión y reclamó que más dirigentes salgan a defender al Gobierno. El planteo dejó al descubierto una tensión que crece silenciosamente en el oficialismo. Después de todo, el espacio que llegó al poder montado sobre horas y horas de aire televisivo ahora parece tener dificultades para encontrar soldados dispuestos a sentarse frente a periodistas cuando las preguntas dejan de ser cómodas.

La paradoja resulta difícil de ignorar. Durante años, Javier Milei, Adorni y buena parte de la dirigencia libertaria construyeron su identidad política en estudios de televisión. Sin embargo, con el desgaste propio de la gestión, la inflación todavía presente en la memoria colectiva y una economía que sigue dividiendo opiniones, varios dirigentes parecen haber descubierto una pasión repentina por el bajo perfil.

En los pasillos del Congreso ya circulan comentarios irónicos sobre una estructura política que gobierna un país de casi 50 millones de habitantes pero que, cuando aparece una crisis mediática, termina enviando siempre a los mismos voceros. Algunos aseguran que Adorni se transformó en una especie de bombero permanente. Otros sostienen que directamente es el único que atiende el teléfono cuando empiezan los incendios.

La intervención de Lemoine tuvo además un efecto inesperado: exhibió las grietas internas de un espacio que suele mostrarse monolítico hacia afuera. Porque detrás de la defensa de Adorni apareció una pregunta mucho más incómoda. Si el Gobierno atraviesa uno de los momentos más sensibles de su relación con la opinión pública, ¿por qué tantos dirigentes libertarios parecen haber desaparecido de las pantallas?

En política suelen existir dos tipos de militantes: los que aparecen cuando hay aplausos y los que aparecen cuando vuelan las sillas. La queja de Lemoine dejó flotando la sospecha de que, en el oficialismo, los primeros siguen siendo mayoría.

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