En el Gobierno de Javier Milei tienen un problema que no se soluciona bajando impuestos ni insultando periodistas: una antigua profecía atribuida a Don Orione anuncia que un presidente argentino terminará colgado en Plaza de Mayo. La frase ya había generado versiones de inquietud en dependencias oficiales. Ahora, con la inminente llegada del papa León XIV, la caída de la aprobación presidencial y una recuperación económica que sigue sin aparecer, la macabra leyenda recupera actualidad. El sacerdote italiano murió en 1940, pero sus pronósticos parecen disfrutar de una salud considerablemente mejor que la economía argentina.
El contexto ayuda poco a tranquilizar a los supersticiosos. Una encuesta de octubre ubicó la aprobación de Milei en apenas el 33,6%, mientras la actividad económica cayó 1,7% interanual en agosto. El Papa llegará el 8 de noviembre para visitar Buenos Aires, Córdoba y Luján. En la Casa Rosada preparan el recibimiento con todos los honores, aunque la coincidencia entre la visita de un pontífice y una predicción sobre un presidente ejecutado añade un matiz bastante desagradable al ceremonial. Especialmente para quienes preferirían que la única cruz de la jornada estuviera sobre el altar.
La profecía forma parte de una serie de visiones apocalípticas atribuidas a Don Orione, que incluyen persecuciones religiosas, ríos de sangre y una Argentina sumida en el caos. Algunos estudiosos de su congregación niegan que haya pronunciado la frase sobre el presidente ahorcado. Pero la falta de pruebas nunca representó un obstáculo para el pensamiento mágico argentino. Mucho menos en un oficialismo donde Santiago Caputo lleva tatuada una psicografía del vidente Benjamín Solari Parravicini. Entre las fuerzas del cielo y las estadísticas del INDEC, la gestión presidencial ofrece una curiosa convivencia de revelaciones sobrenaturales y desgracias perfectamente comprobables.
Don Orione llegó a la Argentina en 1921, colocó en 1935 la piedra fundamental del Cottolengo de Claypole y fue canonizado en 2004. El lunes 9 de noviembre, León XIV visitará esa institución, donde viven unas 410 personas con discapacidad y se conserva el corazón del santo, traído desde Italia en 2000. El Cottolengo viene reclamando medicamentos y pañales que el programa Incluir Salud dejó de entregar regularmente. El Papa encontrará una obra dedicada a cuidar a los más vulnerables, pero con dificultades para conseguir lo más elemental. El corazón del fundador llegó de Italia. Los pañales no logran llegar desde el ministerio.

