El comportamiento del objeto 3iAtlas volvió a descolocar a la comunidad científica. Según Infobae, el artefacto cruzó un “umbral crítico” en su trayectoria, variando velocidad y dirección sin causa gravitacional aparente. En la NASA y la ESA dicen que “todo está bajo estudio”, frase que en el ecosistema científico equivale a levantar los hombros y mirar para otro lado.
En redes comenzaron a circular trascendidos de técnicos que habrían participado de reuniones cerradas. Según esas versiones, los datos preliminares muestran patrones que “no responden a fenómenos naturales conocidos”. Otros, más prudentes, prefieren señalar que la humanidad ya ha demostrado suficientes limitaciones como para reconocer algo nuevo cuando lo tiene frente a la cara.
Mientras tanto, observatorios de distintos países reportaron ligeras fluctuaciones en la luminosidad del objeto, un detalle que disparó comparaciones incómodas con artefactos de origen tecnológico. Nadie lo afirma de forma explícita, pero tampoco se apresuran a descartarlo, tal vez para no quedar otra vez como funcionarios que subestiman la magnitud de lo que se aproxima.
Al cierre de esta edición, se esperaba un nuevo comunicado coordinado entre agencias internacionales. Circulan borradores donde se pide “calma” y se promete más información “cuando sea pertinente”. Entre líneas, la sensación es otra: si 3iAtlas no es una anomalía natural, quizá esté evaluando de cerca el planeta que le tocó en suerte. Y que no es precisamente un ejemplo inspirador de cómo administrar un sistema solar.

