La nueva estafa del QR pegado sacude a la Ciudad: pagan un café y terminan suscriptos a servicios fantasma

Comercios de Palermo, Belgrano y Microcentro detectaron códigos adulterados pegados sobre los originales. Las víctimas creen que pagan consumos mínimos, pero autorizan débitos recurrentes imposibles de rastrear.

Los primeros casos surgieron en bares concurridos, donde los clientes, distraídos entre el latte y el celular, escaneaban un QR que parecía legítimo. Detrás del adhesivo prolijo había un enlace que redirigía a pasarelas de pago clonadas, diseñadas para capturar datos y activar suscripciones a servicios inexistentes. Según fuentes del sector gastronómico, algunos establecimientos recién advirtieron el problema cuando los reclamos llegaron en cadena y nadie terminaba de entender quién estaba pagando qué.

La operatoria, según trascendidos policiales, apunta a un grupo que se mueve rápido, cambia los QR cada pocos días y mantiene el bajo perfil que exige el negocio. En los comercios circula la versión de que los estafadores habrían copiado incluso el diseño gráfico de las plataformas oficiales, algo que dificulta la detección y deja a los dueños explicando a los clientes que no, que ellos jamás les cobrarían una suscripción mensual por un café frío.

Las autoridades recomiendan verificar siempre la URL antes de pagar, aunque admiten que la vigilancia tecnológica suele perder ante la comodidad del consumidor urbano. En los barrios afectados crece la sospecha de que la estafa podría extenderse a museos, taxis y eventos masivos, donde los códigos QR se multiplican más rápido que las explicaciones oficiales.

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