Los beneficios del ano contra natura: el procedimiento que incomoda, pero mejora la vida de miles

Cirujanos y coloproctólogos destacan que la ostomía —una apertura en el abdomen que desvía las heces hacia una bolsa externa— reduce infecciones, acelera la recuperación y devuelve autonomía. En hospitales porteños crece el número de pacientes que describen el procedimiento como un “alivio inesperado”, pese al tabú que lo rodea.

El ano contra natura, o estoma, consiste en crear una abertura en la pared abdominal para permitir la salida del contenido intestinal hacia una bolsa adherida a la piel. Puede ser temporario o definitivo, según el caso. La sola explicación suele incomodar, pero en los servicios de coloproctología la narrativa es otra. Un cirujano del Hospital Italiano señala que muchos pacientes “llegan debilitados y a los pocos días preguntan cuándo pueden volver a caminar”. En el Rivadavia reconocen que el procedimiento no tiene buena reputación, aunque admiten que las tasas de infección bajan de manera marcada en cuadros de cáncer de colon, diverticulitis o perforaciones.

Los testimonios de pacientes acompañan lo que muestran los datos. Luciana, 38, operada por enfermedad inflamatoria intestinal, cuenta que volvió a dormir de corrido después de meses de dolor. Leandro, 54, atendido tras una perforación de colon, admite que se resistió todo lo posible, pero hoy reconoce que la ostomía “le ordenó la vida”. Y aparece un relato más directo, el que nadie quiere decir en voz alta pero todos buscan en foros médicos: cómo es, concretamente, evacuar con un estoma. Marcelo, 46, con ostomía definitiva, lo explica con una naturalidad que sorprende. Dice que ya no siente urgencia, que “todo sale solo”, que la bolsa se va llenando sin aviso y que la verdadera clave está en aprender a cambiarla rápido. Resume la experiencia como un acuerdo entre el cuerpo y la técnica: menos control, más estabilidad.

En hospitales públicos aparece otro matiz. Un residente del Durand sostiene que la ostomía “apaga el incendio interno” y permite que el intestino sane sin agresiones. Señala que los pacientes suelen llegar con miedo, pero se van más tranquilos, incluso cuando el estoma será permanente. En redes, los testimonios replican esa sensación de alivio mezclado con pudor, como si el cuerpo hubiera encontrado un atajo inesperado hacia la recuperación.

El ano contra natura seguirá siendo un terreno incómodo, pero entre médicos y pacientes la frase que más se escucha es siempre la misma: incomoda menos que la enfermedad. Para miles de personas, es la forma más directa de recuperar una vida que ya había sido puesta en pausa.

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