La aprobación preliminar de la FDA encendió un entusiasmo que recuerda más a Wall Street que a una clínica veterinaria. LOY-002, la píldora que asegura retrasar el envejecimiento en perros de más de diez años, quedó a un paso de convertirse en el primer medicamento del mundo dedicado a “extender la vida útil saludable” en mascotas. Varios especialistas consultados coinciden en que el impacto será profundo, aunque deslizan que el timing del anuncio “no sorprende en absoluto”.
“El mercado de animales senior es enorme y subdiagnosticado. Si esto funciona aunque sea moderadamente, estamos frente a un quiebre de paradigma… y de facturación”, afirmó el veterinario gerontólogo Dr. Marcos Lértora, quien monitorea desde hace meses los datos publicados por Loyal. Según él, la frase de la FDA —“expectativa razonable de eficacia”— es “más política que científica”, pero suficiente para acelerar inversiones.
Más cauta, la investigadora en biología del envejecimiento Dra. Paula Grinberg señaló que LOY-002 actúa sobre vías metabólicas asociadas a la longevidad, aunque insiste en que “todavía no está claro si mejora la vida del perro o la ansiedad del dueño”. Aun así, reconoce que el respaldo del regulador estadounidense “abre una puerta que nadie se anima ya a cerrar”.
En paralelo, el ensayo clínico STAY —con más de mil perros mayores— sigue en curso y entregará resultados claves en 2026. Mientras tanto, las cadenas veterinarias ya se preparan para lo que un consultor, bajo condición de anonimato, definió con brutal sinceridad: “No sabemos si los perros van a vivir más, pero sí sabemos que todos van a querer comprarse la esperanza”.

