Docentes universitarios argentinos inspirados por la historia del chino que cambió su pasaje de avión más de 300 veces para comer gratis

Se hizo conocido en redes como el “hombre del pasaje infinito”: un ciudadano en China que, en 2013, compró un ticket de primera clase y lo reprogramó más de 300 veces para comer gratis en la sala VIP de un aeropuerto, durante casi un año entero.

El episodio -recogido por múltiples medios internacionales, desde Times of India hasta reportes locales en medios chinos- tuvo lugar en el aeropuerto de Xi’an, en la provincia de Shaanxi. Allí, cada día, el hombre entraba a la sala VIP de China Eastern Airlines, donde normalmente sólo acceden pasajeros de alto nivel o ejecutivos, comía libremente y, en lugar de abordar, simplemente cambiaba la fecha de salida de su vuelo para el día siguiente. 

La maniobra se detectó cuando los empleados notaron que un mismo billete había sido reprogramado más de 300 veces en un lapso aproximado de un año. Lo que sorprendió a muchos es que la aerolínea no pudo sancionarlo ni impedirlo, porque la operación estaba dentro de las reglas: el ticket era totalmente reembolsable y las modificaciones de fecha no tenían límite legal. Cuando finalmente se lo confrontó, el pasajero simplemente pidió el reembolso del ticket y recuperó el dinero que había abonado originalmente. 

Más allá de la anécdota pintoresca, la historia comenzó a ser citada en conversaciones académicas y foros de política digital como un síntoma de época: el uso creativo de reglas rígidas para maximizar beneficios en sistemas que no previeron este tipo de arbitraje. Entre docentes de universidades públicas, algunos la mencionan en tono casi laudatorio como ejemplo extremo de optimización de recursos institucionales. Muchos de ellos se entusiasmaron con la llegada de China Eastern a la Argentina, y no faltará quién se anime a dar el salto que le permita comer bien con los sueldos del gobierno a los docentes. 

Scroll al inicio