El posible desembarco del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, en el Gobierno nacional terminó convertido en otro capítulo de la trastienda libertaria. Durante semanas su nombre circuló como posible incorporación a la administración de Javier Milei, especialmente en áreas vinculadas a seguridad y gestión política. Pero la negociación, que parecía encaminada, se desinfló en medio de las tensiones internas del oficialismo.
La movida había sido impulsada desde el entorno de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, con quien Valenzuela mantiene una relación política cercana desde hace años. En ese esquema, el jefe comunal aparecía como una figura con experiencia territorial que podía reforzar la gestión nacional en un momento en que el Gobierno busca ampliar su base política en el conurbano bonaerense.
Sin embargo, la operación empezó a trabarse cuando aparecieron resistencias dentro del propio oficialismo. En particular, en el sector que responde a Karina Milei, que en los últimos meses consolidó su influencia sobre el armado político del Gobierno. “La discusión no era tanto el cargo sino quién lo ponía”, explicó un dirigente libertario que sigue de cerca los movimientos en la Casa Rosada.
Desde el entorno de Bullrich relativizan el episodio, aunque admiten que hubo diferencias. “Diego era una opción interesante porque conoce el conurbano y tiene gestión, pero estas decisiones se discuten en varios niveles”, deslizó un funcionario del área de Seguridad.
En la política bonaerense, en cambio, la lectura fue más directa. “Era una jugada para sumar volumen político al Gobierno y no prosperó”, señaló un dirigente opositor del conurbano. Otro operador libertario lo explicó con una dosis de humor cínico: “En la Casa Rosada están ampliando el espacio… pero primero tienen que ponerse de acuerdo entre ellos sobre quién abre la puerta”.

