La política de La Matanza, el distrito electoral más grande de la provincia de Buenos Aires, atraviesa días de tensión interna. En el peronismo local crece el malestar contra el intendente Fernando Espinoza por acuerdos políticos que habrían terminado otorgando cargos institucionales a sectores de la oposición dentro del Concejo Deliberante y de la estructura municipal.
El episodio que encendió la discusión fue la designación de dirigentes opositores en lugares estratégicos del esquema legislativo local. Dentro del peronismo matancero comenzaron a circular críticas por lo que algunos consideran una concesión excesiva de espacios a bloques que, en teoría, deberían ocupar el rol de adversarios políticos. En los pasillos del Concejo, varios dirigentes hablan directamente de “pactos de gobernabilidad” que no habrían sido discutidos con toda la estructura del PJ.
Las críticas también se filtraron hacia la militancia territorial. “No se entiende por qué se entregan cargos a quienes hacen campaña contra el peronismo”, señaló un dirigente del distrito que sigue de cerca la interna. Otro referente del PJ local fue todavía más directo: “La Matanza siempre fue el bastión del peronismo. Si empezamos a repartir cargos a la oposición, la militancia siente que algo no cierra”.
Cerca del intendente relativizan la polémica y aseguran que se trata de acuerdos institucionales habituales para garantizar el funcionamiento del Concejo Deliberante. “Son decisiones políticas para ordenar el cuerpo legislativo, no un cambio de alineamiento”, deslizó un funcionario municipal.
Mientras tanto, el episodio volvió a dejar al descubierto una realidad conocida en el conurbano: incluso en el principal bastión electoral del peronismo, las internas no descansan nunca. Un operador político del distrito lo resumió con una frase que circula con humor ácido entre dirigentes locales: “En La Matanza el peronismo gana siempre… lo difícil es que después se pongan de acuerdo entre ellos”.

