Calles que Google decide no ver: el mapa incompleto de la realidad

No es un error de carga ni una mala conexión. Hay lugares que no aparecen en Street View porque alguien pidió que no aparezcan. Estados, ejércitos, empresas y propietarios privados administran la invisibilidad como un recurso más.

Google Street View se presenta como el gran ojo democrático que todo lo recorre, pero su cobertura está llena de silencios cuidadosamente negociados. Bases militares, instalaciones estratégicas, barrios privados, pueblos enteros y calles específicas quedaron fuera del encuadre por razones que van desde la seguridad nacional hasta la simple incomodidad política. No es que la cámara no haya pasado. Es que pasó y alguien decidió que esa imagen no debía existir, o directamente no pasó porque no convenía.

Programadores que trabajan con datos geoespaciales lo dicen sin rodeos. Street View funciona por capas de permisos, contratos y excepciones. Hay países donde la publicación está regulada por el Estado, otros donde fuerzas armadas y organismos de seguridad solicitan bloqueos selectivos, y zonas donde la empresa evalúa que el costo de mostrar supera el beneficio. Un ingeniero especializado en visión por computadora resume la lógica con brutal honestidad. El mapa no muestra el mundo, muestra el mundo que puede mostrarse sin problemas legales.

La ausencia no es neutral. Especialistas en derecho digital y privacidad señalan que lo que no aparece en el mapa queda fuera del radar público. Calles sin imagen se vuelven ideales para desarrollos inmobiliarios opacos, depósitos improvisados, alquileres informales y actividades que prefieren no dejar rastro visual. En países como Argentina, la cobertura expone una desigualdad silenciosa. Avenidas centrales hiperfotografiadas y periferias borrosas o directamente inexistentes, como si la ciudad terminara donde termina el interés comercial.

Desde el punto de vista técnico, la invisibilidad tampoco es casual. Equipos que integran mapas alternativos explican que muchas zonas quedan sin registro porque nunca hubo despliegue sistemático de cámaras o porque las imágenes fueron retiradas tras denuncias posteriores. En algunos casos sobreviven fotos viejas, en otros no hay nada. Un vacío limpio, prolijo, funcional. No hay error 404. Hay decisión.

Mientras tanto, periodistas, activistas y curiosos recurren a fotos históricas, imágenes satelitales de baja resolución y aportes ciudadanos para reconstruir lo que falta. El ciudadano común, en cambio, navega el mapa con la tranquilidad de quien cree que lo que no ve no importa. Street View no miente. Selecciona. Y esa selección, lejos de ser técnica, dibuja una cartografía del poder, donde la realidad visible es apenas una versión autorizada.

Scroll al inicio