Del “Viva la libertad” al “se olvidaron de la gente”: Leila Gianni abandonó a Milei y dinamitó al Gobierno

La concejal de La Matanza anunció su renuncia a La Libertad Avanza, aunque el partido ya se había desmarcado de ella meses atrás. Acusó al oficialismo de no escuchar, advirtió sobre negocios dentro de la política y anticipó que se sumará a una “nueva fuerza”. La dirigente que pasó del massismo a convertirse en espada de Pettovello vuelve a cambiar de estación.

Leila Gianni decidió bajarse de las Fuerzas del Cielo y regresar a la superficie terrestre, donde aparentemente descubrió que hay comerciantes que no llegan a fin de mes, trabajadores con problemas y vecinos preocupados por la inseguridad. La concejal de La Matanza anunció su renuncia a La Libertad Avanza con un documento demoledor contra el Gobierno de Javier Milei, al que acusó de haberse desconectado de la sociedad y de construir un proyecto que “está dejando afuera a muchos argentinos”. El portazo tiene una particularidad deliciosamente argentina: Gianni renunció formalmente a un espacio que en La Matanza ya había anunciado, en diciembre pasado, que no la consideraba parte del bloque libertario. Ni siquiera para irse logró evitar una interna.

La metamorfosis tiene además un currículum considerable. Antes de convertirse en una de las figuras más estridentes del mileísmo, Gianni había trabajado durante años en distintas administraciones nacionales, ocupado cargos durante gobiernos kirchneristas y respaldado públicamente la candidatura presidencial de Sergio Massa en 2023. Meses después apareció convertida en subsecretaria Legal de Capital Humano, defendiendo con entusiasmo casi religioso a Sandra Pettovello, enfrentándose a Juan Grabois en tribunales y abrazando la batalla cultural libertaria. En 2025 encabezó la lista de concejales de LLA en La Matanza y obtuvo una banca. La política argentina, siempre preocupada por combatir la casta, produjo así otro pequeño milagro de reciclaje instantáneo.

Pero la luna de miel duró poco. Apenas asumió como concejal, Gianni rompió con el bloque oficial y conformó Alianza Libertad Republicana, mientras sus antiguos compañeros la acusaban de dividir al espacio y negaban que pudiera hablar en nombre de La Libertad Avanza. Ahora fue ella quien terminó de cerrar la puerta. En su mensaje aseguró que había advertido internamente sobre situaciones que consideraba inadmisibles, cuestionó que la política pueda transformarse en “un negocio personal” y afirmó que sus reclamos nunca tuvieron respuesta. También apuntó contra la obsesión oficial por la macroeconomía: reconoció que había que ordenar las cuentas, pero sostuvo que ninguna planilla puede borrar al trabajador al que el sueldo ya no le alcanza. Una observación inesperadamente terrenal para alguien que hasta hace poco hablaba con comodidad desde el universo de los leones, los trolls y las fuerzas celestiales.

Gianni tampoco volvió al peronismo y repartió golpes hacia el otro lado. Acusó a Axel Kicillof y a Fernando Espinoza de responsabilidad por la inseguridad y el avance del narcotráfico en La Matanza, y anunció que se incorporará a una misteriosa “nueva fuerza que nace de abajo”, que escucha, acompaña y, según prometió, no negocia. Falta conocer el nombre, los integrantes y, detalle menor que la política suele resolver después, cuánto durará la pureza. Lo único seguro es que aquella dirigente que pasó de acompañar a Massa a convertirse en soldado de Milei acaba de descubrir que tampoco era éste el destino final. En la Argentina, las convicciones pueden ser innegociables. El domicilio partidario, aparentemente, admite mudanza.

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