Hay deportistas que dejan sangre, sudor y lágrimas en una competencia. Joanna Wietrzyk decidió completar involuntariamente el catálogo. La campeona australiana protagonizó en Beijing una de esas escenas capaces de convertir en cuestión de minutos una disciplina deportiva en un fenómeno viral mundial: sufrió una fuerte incontinencia intestinal antes de llegar a la mitad de una prueba de HYROX y, en lugar de abandonar, continuó como si el cuerpo humano fuese apenas una opinión. Corrió, empujó trineos, hizo remo, cargó bolsas de arena y completó las estaciones con restos de materia fecal visibles sobre sus piernas. Una hora, un minuto y 23 segundos después, cruzó primera la meta. Había 152 mujeres en su división. Ninguna consiguió alcanzarla. Algunas probablemente tampoco tenían demasiado entusiasmo en hacerlo.
El problema dejó de ser una extravagancia deportiva cuando apareció el pequeño detalle de que HYROX es una competencia bajo techo en la que centenares de participantes utilizan sucesivamente pisos, máquinas y elementos compartidos. Videos e imágenes circularon por las redes y competidores denunciaron que hubo materia fecal en sectores del recorrido. Incluso aparecieron testimonios de participantes que aseguraron que algunas personas terminaron manchadas o resbalaron. El reglamento, mientras tanto, contemplaba sanciones por conductas tan graves para la civilización occidental como escupir en la pista o tirarse agua encima. Sobre recorrer el estadio evacuando los intestinos, en cambio, aparentemente existía un pequeño vacío legal. La burocracia deportiva suele funcionar así: todo está previsto hasta que ocurre exactamente aquello que nadie creyó necesario escribir.
Wietrzyk terminó siendo atendida en un centro médico y llegó a publicar desde una camilla una fotografía acompañada por una frase que parecía diseñada por un guionista con problemas de límites: “Una victoria es una victoria”. Después la eliminó ante la catarata de críticas. La discusión, sin embargo, ya había escapado de su control. Algunos defendieron su resistencia y recordaron que los problemas gastrointestinales pueden aparecer durante esfuerzos extremos; otros apuntaron contra los organizadores por permitir que una situación individual se transformara en un riesgo para decenas de competidores. La polémica también alcanzó a HYROX, una disciplina nacida en Alemania en 2017 que mezcla ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de ejercicio.

