La nueva adicción silenciosa: jóvenes argentinos compiten por quién come más ultraprocesados

Un desafío viral en TikTok habría impulsado el consumo extremo de snacks y bebidas energéticas; especialistas advierten que la tendencia podría convertirse en un deporte no regulado y que algunas marcas “ya estarían tomando nota”.

En los últimos días, el llamado Ultra-Challenge se convirtió en el pasatiempo favorito de adolescentes que pasan más tiempo mirando pantallas que leyendo etiquetas. El reto consiste en ingerir la mayor cantidad posible de ultraprocesados en menos de cinco minutos, un espectáculo que los creadores celebran como si fuera una competencia atlética. Según trascendidos en redes, algunos participantes habrían superado los 8.000 miligramos de sodio en una sola sesión, sin mostrar preocupación por nada que no sea la cantidad de likes.

Detrás del furor, nutricionistas consultados por canales de cable coinciden en que la tendencia “podría generar hábitos difíciles de revertir”, aunque admiten que no existe evidencia clara de que alguien vaya a moderarse por escuchar advertencias. En varias escuelas ya circulan comunicados internos que piden a las familias “evitar enviar productos que incentiven la imitación”, un gesto que, según docentes, llega tarde frente a chicos que consideran una botella de color fluorescente como parte de su identidad emocional.

Mientras tanto, en foros especializados se comenta que algunas marcas de snacks y bebidas estarían analizando “acciones promocionales” para capitalizar el fenómeno, aunque ninguna firma quiso dar su nombre. En despachos del sector aseguran que la viralización “es orgánica”, una forma elegante de decir que todo se expandió solo, como si la voluntad colectiva fuera una fuerza autónoma. Para los participantes, el desafío parece ser algo más que una moda: una forma de pertenecer a una generación que, entre tantas crisis, al menos encontró algo fácil de digerir.

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