Massa mueve fichas en el conurbano y tensiona la interna con Kicillof: intendentes, rosca y un peronismo que ensaya su enésima reinvención

El exministro de Economía habría activado una mesa propia con jefes comunales clave mientras en La Plata intentan sostener la centralidad. En el oficialismo hablan de “coordinación”; en privado, de una disputa sin fotos.

En un movimiento que en el peronismo nadie admite del todo pero todos comentan en voz baja, Sergio Massa habría comenzado a ordenar un armado paralelo con intendentes del conurbano bonaerense, entre ellos Gustavo Menéndez, Federico Otermín, Juan Andreotti, Alejandro Granados, Javier Mantegazza y Federico Achával. El gesto, que llegó sin conferencia ni épica, cayó como una piedra en la mesa chica de Axel Kicillof, donde la palabra “unidad” sigue funcionando más como deseo que como diagnóstico.

Según trascendió en operadores del PJ bonaerense y portales políticos, el massismo busca recuperar volumen territorial tras el desgaste de 2023 y el paso por el Ministerio de Economía, una experiencia que dejó más cicatrices que medallas. La apuesta sería volver a lo básico: intendentes, gestión local y foto corta. Nada que asuste a la liturgia peronista, salvo por el detalle de que el gobernador intenta consolidar su propio esquema con los mismos actores, en un tablero donde las lealtades duran lo que dura una elección.

En La Plata, el entorno de Kicillof habría relativizado el movimiento y lo encuadró como “coordinación política”. Traducción simultánea: nadie quiere romper, pero todos quieren liderar. El problema es que el peronismo bonaerense ya probó esa fórmula y terminó en un equilibrio inestable, con múltiples jefaturas y un electorado que dejó de comprar el relato de la armonía. En el medio, la necesidad de rearmarse frente a un oficialismo nacional que, con menos estructura territorial, logró ordenar la narrativa.

El dato incómodo es que varios de los intendentes mencionados mantienen diálogo con ambos campamentos, una gimnasia que en el conurbano se practica como deporte olímpico. Fuentes del PJ deslizaron que el verdadero test será el calendario electoral y la lapicera para las listas, ese momento en el que la “unidad” suele convertirse en aritmética pura. Mientras tanto, Massa ensaya su regreso silencioso y Kicillof intenta que el centro de gravedad no se le desplace. En el peronismo, la interna nunca se suspende: apenas cambia de escenario.

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