En un acto con tono institucional y fuerte carga simbólica, el intendente Gustavo Menéndez y el ministro bonaerense Jorge D’Onofrio, junto a autoridades locales, encabezaron la entrega de pases libres para personas con discapacidad y pacientes trasplantados en Merlo. La escena, prolijamente registrada para redes oficiales, buscó consolidar una postal de cercanía con sectores vulnerables en un contexto donde la agenda social vuelve a ocupar el centro.
Según se informó, los beneficiarios acceden así a la gratuidad en el transporte público, un derecho contemplado por normativa vigente pero que, en la práctica, suele enfrentar demoras administrativas y obstáculos operativos. Desde el entorno municipal se dejó trascender que la iniciativa apunta a “agilizar procesos” y “garantizar inclusión real”, una frase que se repite con disciplina en cada intervención pública.
En paralelo, en redes sociales circularon comentarios que celebraron la medida, aunque también aparecieron cuestionamientos sobre la regularidad del servicio de transporte y la falta de controles en algunas líneas. Versiones no confirmadas hablan de tensiones entre usuarios y empresas por el reconocimiento efectivo de los pases, un clásico que reaparece cada cierto tiempo y que nadie termina de resolver del todo.
El acto cerró con fotos, aplausos y promesas de continuidad. En tiempos donde la gestión necesita mostrarse tangible, los pases libres funcionan como un gesto concreto y fácilmente comunicable. La inclusión, al menos en la narrativa oficial, tiene credencial, firma y entrega en mano.

