El episodio ocurrió el domingo en un edificio de Soldado de la Independencia, donde la calma habitual de Las Cañitas quedó desmantelada en cuestión de minutos. De acuerdo con fuentes policiales, el matrimonio discutió primero por los preparativos de Navidad y, enseguida, por todo lo que esa fecha suele acumular: reproches viejos, presiones familiares y silencios que venían ocupando más espacio del que ambos admitían. Tras el intercambio, el hombre se encerró en una habitación y tomó la decisión final. Su esposa, incapaz de derribar la puerta, llamó al 911 cuando entendió que ya no había margen para la espera.
Los efectivos de la Comisaría Vecinal 14C encontraron una escena sin señales de intervención externa y una mujer en estado de shock que, aun así, logró detallar que las discusiones venían repitiéndose desde hacía varios días. Los peritos del SAME confirmaron la muerte en el lugar. La fiscalía de turno ordenó las medidas de rigor y, al menos por ahora, descarta la participación de terceros.
En el edificio, la conmoción convive con un malestar que nadie expresa del todo. Un vecino del piso contiguo, que pidió reserva de identidad, aseguró que los gritos eran “más frecuentes de lo que se admitía públicamente” y que la tensión en el departamento “venía subiendo de tono”, aunque nadie esperaba que el final fuera tan abrupto. Otra residente señaló que el matrimonio “mantenía las formas”, pero que en los últimos días se escuchaban discusiones a deshora.
Desde el área de salud mental del SAME advierten que las fechas festivas suelen amplificar conflictos que ya están instalados. La tragedia, envuelta en la discreción propia del barrio, expone una dinámica conocida: detrás de las celebraciones familiares se acumulan tensiones que rara vez se mencionan y que, a veces, encuentran su punto de ruptura en el momento menos oportuno. El cierre del caso, para la Justicia, parece sencillo; para el edificio, no tanto.

