Ni Messi salva el humor social: el 85% de los argentinos asegura que el Mundial no le hace olvidar los problemas del país

Una encuesta reveló que la pasión futbolera convive con la preocupación económica. Ni los goles, ni las banderas en los balcones, ni las discusiones sobre formaciones logran desplazar del todo la inflación, los salarios y el costo de vida.

Durante décadas, el fútbol funcionó en la Argentina como una especie de anestesia colectiva. Noventa minutos para olvidarse de la factura de la luz, del alquiler, del dólar y de cualquier otra calamidad cotidiana. Sin embargo, esta vez la magia parece tener límites: una amplia mayoría de los consultados aseguró que el Mundial 2026 no alcanza para hacerles perder de vista los problemas económicos y sociales que atraviesa el país.

El dato refleja una realidad incómoda para una sociedad que históricamente convirtió cada Copa del Mundo en una pausa emocional. Aunque la Selección campeona del mundo sigue despertando entusiasmo y las transmisiones baten récords de audiencia, la preocupación por los ingresos, el empleo y el aumento permanente de los gastos domésticos continúa ocupando el primer lugar en las conversaciones familiares, laborales y hasta futboleras.

La situación no resulta extraña. Argentina atraviesa un período de fuerte ajuste económico, con caída del consumo en distintos sectores, salarios que corren detrás de los precios y familias que reorganizan cada mes sus cuentas para llegar a fin de mes. En ese contexto, incluso la ilusión mundialista parece convivir con una calculadora abierta sobre la mesa. El festejo del gol llega, pero después vuelve la pregunta sobre cuánto costará la próxima factura.

El fenómeno también marca una diferencia con otros mundiales. Si en 1978, 1986 o incluso 2022 el torneo logró monopolizar la conversación pública durante semanas, hoy las redes sociales muestran una postal más compleja: memes de la Selección mezclados con reclamos por tarifas, discusiones sobre jubilaciones y debates sobre el rumbo económico. Como si el país hubiera descubierto que se puede gritar un gol y preocuparse por la tarjeta de crédito al mismo tiempo.

La Selección sigue siendo una de las pocas causas capaces de generar consenso en una Argentina cada vez más fragmentada. Pero la encuesta deja una conclusión contundente: ni siquiera el espectáculo más poderoso del planeta puede esconder durante un mes entero los problemas que esperan cuando termina el partido y se apaga la televisión. Porque el Mundial dura unas semanas. Las cuentas, en cambio, juegan todos los días.

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