“Operación Therians”: desde la ultraizquierda denuncian una maniobra y los jóvenes responden con ironía

Dirigentes y militantes vinculados al kirchnerismo y al comunismo instalaron la versión de que la irrupción mediática del fenómeno sería una cortina de humo. Los protagonistas niegan cualquier padrinazgo político y multiplican sus voces en redes.

La teoría empezó a circular en streamings militantes, columnas de portales opositores y cuentas de X con estética de barricada digital: la explosión mediática de los therians —jóvenes que se identifican con animales y lo expresan públicamente— no habría sido casual. Según esa lectura, se trataría de una “Operación Therians” destinada a saturar la agenda cultural y desplazar del centro del debate los problemas económicos.

Un referente juvenil ligado al kirchnerismo habría planteado en un vivo que “cuando la televisión abre con chicos corriendo en cuatro patas, alguien está muy agradecido en Balcarce 50”. Desde sectores del comunismo universitario, en tanto, se comentó que “la industria cultural siempre encuentra un fetiche nuevo para despolitizar”. Las frases, reproducidas en clips de pocos segundos, circularon con velocidad quirúrgica.

Del otro lado, los propios therians salieron a responder. “No somos una distracción, somos una comunidad”, afirmó Sofía, 16 años, quien se identifica como felina y administra un grupo con más de 8 mil seguidores. “Hace cinco años que compartimos esto. Si ahora nos descubrieron, no es nuestro problema”, agregó. Tomás, que se presenta como zorro, fue más filoso: “Si somos una operación, debe ser la más precaria del país. Nos organizamos por Discord y llevamos nuestras propias máscaras”.

En medio del cruce, el fenómeno siguió creciendo. Videos en TikTok con millones de visualizaciones, móviles de televisión buscando testimonios y debates encendidos que mezclan identidad, libertad individual y batalla cultural durante la presidencia de Javier Milei. “Nos usan para pelear entre adultos”, resumió Abril, 15, tras una reunión en una plaza del conurbano.

La teoría de la operación continúa viva en determinados círculos ideológicos, donde cada tendencia necesita un estratega en las sombras. Mientras tanto, los jóvenes con orejas, colas y nombres animales siguen haciendo lo mismo que antes: grabarse, encontrarse y existir. Con o sin conspiración, el algoritmo ya tomó partido.

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