Pullaro apura un tranvía millonario en Rosario: no tiene presupuesto definido y podría circular sin rieles

El gobernador quiere licitar antes de fin de año un corredor entre Granadero Baigorria y Villa Gobernador Gálvez. Aún faltan precisiones sobre costos, tecnología y administración, mientras el proyecto suma interés empresario y proyección política hacia 2027.

Maximiliano Pullaro quiere que Rosario tenga un tranvía metropolitano. Todavía no se sabe cuánto costará, quién lo administrará ni qué tecnología utilizará definitivamente, pero hay algo que el gobierno de Santa Fe ya tiene claro: la licitación debe salir antes de que termine 2026. En tiempos de incertidumbre, la política conserva una certeza conmovedora: primero se fija la fecha del anuncio y después se terminan los detalles.

La apuesta contempla un corredor entre Granadero Baigorria y Villa Gobernador Gálvez, atravesando Rosario. Funes, Roldán y Pérez deberán esperar etapas posteriores. El dato más llamativo es que el llamado tranvía podría no llevar rieles ni catenarias: se estudia un sistema de unidades que circulen por carriles exclusivos sobre el pavimento. La provincia sostiene que esa variante permitiría reducir costos. Por ahora, el ahorro es una promesa tan difícil de cuantificar como el presupuesto total.

La licitación, prevista para noviembre o diciembre, abarcaría tanto la construcción como la operación del servicio, aunque distintas empresas podrían hacerse cargo de cada componente. Hubo contactos exploratorios con grupos como Roggio, Petersen/Eskenazi, la china CRRC, la francesa Alstom y constructoras locales. Ninguna de esas conversaciones constituye todavía una oferta. La puesta en marcha demandaría unos 18 meses desde la licitación, según las estimaciones oficiales. El proyecto tiene interesados, plazos tentativos y entusiasmo; lo que aún no tiene es precio cerrado.

En la Casa Gris, la iniciativa forma parte de la agenda que Pullaro busca instalar después de los Juegos Suramericanos y de cara a 2027. Un transporte metropolitano podría mejorar conexiones muy necesarias, pero su conveniencia dependerá de la inversión, la frecuencia, las tarifas y la capacidad de integrarse con los colectivos existentes. Nada de eso puede juzgarse con un render. Mientras se ajustan los pliegos, Rosario tiene por delante una obra ambiciosa y una pregunta elemental: cuánto pagará para que el tranvía, con o sin vías, finalmente llegue.

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