La inseguridad volvió a instalarse como tema dominante en San Martín y esta vez los números empezaron a incomodar incluso dentro del oficialismo local. Según datos judiciales y fuentes vinculadas a fiscalías del conurbano, los homicidios registrados en el distrito durante el último año habrían mostrado un salto abrupto, en un contexto atravesado por robos violentos, entraderas y enfrentamientos armados cada vez más frecuentes. La estadística empezó a circular en despachos políticos y grupos vecinales de WhatsApp con la velocidad de un audio alarmista de tía jubilada. Argentina, ese país donde el Excel criminal ya funciona como termómetro electoral.
En barrios como José León Suárez, Villa Ballester y Billinghurst, comerciantes aseguran que muchos locales empezaron a cerrar más temprano. “Después de las siete baja muchísimo el movimiento. La gente tiene miedo”, comentó el dueño de una ferretería sobre la avenida Márquez. En paralelo, fuentes policiales reconocen que hubo un incremento de hechos ligados al narcomenudeo y disputas territoriales entre bandas jóvenes. El dato golpea especialmente porque San Martín fue históricamente presentado por el municipio como uno de los distritos con mayor inversión en cámaras, patrullaje y centros de monitoreo.
Por debajo del discurso oficial, empezó además una interna silenciosa dentro del peronismo local. Dirigentes territoriales habrían transmitido preocupación por el desgaste de la gestión y por el impacto que las noticias policiales tienen en sectores medios que hasta hace poco acompañaban al intendente. “Hay enojo, sobre todo en comerciantes y familias laburantes”, deslizó un referente barrial que pidió reserva. Cerca del municipio intentan relativizar las cifras y señalan que el problema de la inseguridad atraviesa a todo el conurbano bonaerense, donde distintos informes vienen mostrando un aumento de delitos violentos tras el deterioro económico y el crecimiento del mercado ilegal.
En las últimas semanas también crecieron los reclamos por patrulleros fuera de servicio, demoras en la respuesta policial y zonas oscuras en avenidas transitadas. En redes locales comenzaron a viralizarse videos de robos filmados por cámaras de seguridad privadas, una pesadilla cotidiana del ecosistema bonaerense: primero el asalto, después el clip vertical con música dramática y comentarios pidiendo “mano dura” desde perfiles con foto de un Ford Falcon. Mientras tanto, en San Martín ya circula una pregunta incómoda entre propios y ajenos: si los números siguen escalando, cuánto tiempo más podrá sostenerse el relato de control territorial.

