Mientras numerosos municipios todavía buscan una manera creativa de volver a anunciar lo que anunciaron el año anterior, San Vicente decidió avanzar con dos medidas capaces de romper la modorra del conurbano: sorteará un terreno entre los vecinos que cumplen con sus tasas y comenzará a desarrollar una política pública vinculada con el cannabis medicinal, la investigación y la producción de cáñamo.
La iniciativa más explosiva tendrá como protagonista a un lote ubicado en Avellaneda y Frías, en el barrio Villa Coll de Alejandro Korn. La parcela había sido adjudicada mediante un programa habitacional, pero regresó al patrimonio municipal después de que su anterior beneficiario incumpliera las obligaciones establecidas.
En lugar de permitir que el terreno quedara atrapado durante años en ese limbo administrativo donde suelen envejecer los expedientes y prosperar las sospechas, el gobierno de Nicolás Mantegazza completó el procedimiento para recuperarlo y decidió ponerlo nuevamente en circulación. El lote será sorteado entre los contribuyentes incluidos en el padrón municipal por encontrarse al día con el pago de sus tasas.
El acto se realizará este miércoles 22 de julio, a las 14.30, en el Salón Gaetani del Palacio Municipal, ubicado en la avenida Sarmiento 39. Será público y podrá seguirse en vivo a través de YouTube y las redes oficiales del Municipio. La transmisión busca garantizar la transparencia de un procedimiento que, por razones bastante comprensibles, despertará más atención que una sesión ordinaria del Concejo Deliberante.
La decisión tiene una potencia política difícil de disimular. En un país donde pagar puntualmente suele venir acompañado apenas por la satisfacción moral de haber pagado puntualmente, San Vicente decidió reconocer a quienes sostienen con sus tasas los servicios locales. Esta vez el premio no será una lapicera, una medalla ni una foto con funcionarios: será un terreno donde una familia podrá construir su vivienda.
El mecanismo también permite recuperar parcelas fiscales que no cumplieron con su finalidad original. No se trata solamente de realizar un sorteo, sino de establecer una señal concreta: los bienes municipales destinados a resolver necesidades habitacionales no pueden quedar paralizados, abandonados o convertidos en propiedad vitalicia de quienes incumplen las condiciones de adjudicación.
La administración de Mantegazza convierte así una sanción administrativa en una nueva oportunidad. El terreno regresa al banco de tierras, vuelve a tener una función social y premia a un vecino cumplidor. Una combinación tan elemental que, aplicada en el conurbano, adquiere inmediatamente el aspecto de una audacia revolucionaria.
Pero el lote de Alejandro Korn no es la única apuesta con la que San Vicente busca diferenciarse. El distrito también fue escenario del Pre Congreso Bonaerense de Cannabis y Cáñamo, una jornada que reunió en la histórica Quinta 17 de Octubre a organizaciones, cooperativas, universidades, profesionales de la salud, representantes de la actividad y funcionarios provinciales.
Durante el encuentro se debatieron políticas relacionadas con el cannabis medicinal, la regulación, el acceso de los pacientes, la creación de empleo, la investigación científica y las enormes posibilidades industriales del cáñamo. La discusión dejó atrás tanto la caricatura prohibicionista como el entusiasmo de cotillón y se concentró en una pregunta bastante más seria: cómo transformar una actividad emergente en salud, conocimiento y desarrollo para la comunidad.
El anuncio central fue la decisión del Municipio de trabajar junto con el Clúster Industrial para el Desarrollo del Cannabis en una estrategia articulada con el sistema de Atención Primaria de la Salud. El proyecto contempla impulsar un modelo de cultivo comunitario que permita acompañar a los usuarios, facilitar el acceso y desarrollar capacidades productivas dentro del distrito.
También se firmó un convenio de cooperación destinado a promover la investigación aplicada y la producción. La apuesta es que San Vicente no quede reducido a mirar desde afuera cómo otros territorios aprovechan una industria en expansión, sino que pueda ocupar un lugar propio mediante la formación, la articulación institucional y el trabajo conjunto entre el Estado, el sistema sanitario, las universidades y las organizaciones.
Durante la jornada fue reconocido el médico Carlos Magdalena por su trayectoria en la incorporación de la endocannabinología al sistema público de salud. El encuentro, además, funcionó como una instancia preparatoria rumbo al Congreso Provincial previsto para 2027 y ubicó al municipio como uno de los territorios dispuestos a empujar esa agenda.
Las dos medidas parecen pertenecer a mundos diferentes. De un lado, un terreno recuperado en Alejandro Korn. Del otro, cannabis medicinal, cáñamo, investigación y desarrollo productivo. Sin embargo, comparten una misma lógica: utilizar los recursos municipales para crear oportunidades concretas en lugar de conservarlos como piezas de museo burocrático.
San Vicente busca premiar a quienes cumplen, recuperar aquello que pertenece a la comunidad y adelantarse a una actividad con potencial sanitario y económico. La gestión de Mantegazza intenta construir así un municipio que no se limite a tapar baches, recoger residuos y explicar por qué nunca alcanza el presupuesto.
En tiempos de ajuste, parálisis y discursos nacionales que presentan el abandono estatal como una sofisticada teoría económica, el distrito eligió mostrar otra posibilidad. Un Estado local que recupera tierras, facilita el acceso a la vivienda, organiza políticas sanitarias y explora nuevas fuentes de producción.
Puede parecer simplemente administración municipal. En la Argentina actual, sin embargo, ya roza la ciencia ficción.

