Un noruego contó que un testículo se le quedó atrapado en una banqueta de Ikea mientras se duchaba sentado

Tenía una lesión de rodilla y había comprado la banqueta para poder bañarse. Según explicó, uno de los ocho agujeros del asiento lo dejó inmovilizado hasta que se agotó el agua caliente. Ikea le recomendó usar el mueble como macetero.

En 2016, Claus Jørstad necesitaba ducharse sentado por una lesión de rodilla. Compró una banqueta MARIUS de Ikea, la metió en la ducha y se sentó bajo el agua. El asiento tenía ocho agujeros. Jørstad aseguró que uno de ellos convirtió una solución para su rodilla en un problema bastante más difícil de explicar.

Según contó, uno de sus testículos se deslizó por un orificio mientras se enjabonaba. No lo advirtió hasta que intentó levantarse: la banqueta seguía unida a él y cualquier movimiento le provocaba dolor. Tampoco podía alcanzar el teléfono. La ducha, que ya no estaba resolviendo nada, continuó hasta que se acabó el agua caliente.

Fue entonces cuando llegó el rescate menos heroico de la historia. Jørstad dijo que el frío redujo la hinchazón y le permitió liberarse. Había entrado para cuidar una rodilla y salió, según su versión, después de esperar a que el calefón hiciera el trabajo que no podían hacer sus manos.

Publicó el episodio en Facebook e Ikea le respondió con una sugerencia: retirar la banqueta de la ducha y usarla para apoyar una maceta. Si insistía en bañarse sentado sobre ella, convenía que lo hiciera vestido. La historia dio la vuelta al mundo, aunque tenía un detalle pendiente. Cuando le preguntaron si el accidente había ocurrido de verdad, Jørstad admitió que parte del relato era inventada y se negó a decir si el testículo atrapado estaba entre esas partes.

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