¿Una nueva mascota? Se encuentran signos de domesticación en los mapaches y hay furor en las redes sociales

Un reciente estudio de la University of Arkansas at Little Rock, liderado por la bióloga Raffaela Lesch, reveló que los mapaches urbanos en Estados Unidos presentan hocicos aproximadamente un 3,5 % más cortos que aquellos que viven en zonas rurales — una diferencia que suena mínima, pero que para los investigadores es una señal clara de lo que llaman domestication syndrome. Esta modificación física puede interpretarse como el inicio de una domesticación incipiente: los mapaches, al convivir cerca nuestro y alimentarse de restos humanos, están adaptándose biológica y comportamentalmente a un entorno urbano.

¿Los próximos perros o gatos?

Si antes fuimos testigos de cómo lobos ancestrales se transformaron en perros, o cómo gatos salvajes se hicieron vecinos dóciles, hoy parece que los mapaches urbanos dieron el primer paso hacia una domesticación espontánea — sin jaulas, sin criaderos, solo basura, subtes, veredas y tolerancia humana. Algunos animales urbanos ya dieron señales similares: zorros y ratones de ciudad muestran rasgos comparables cuando se adaptan a la cercanía humana.Imaginar mapaches convertidos en mascotas “alternativas” -con sus manitos curiosas, sus caretas naturales y su ingenio para abrir contenedores de basura- resulta tan descabellado como tentador. Pero no faltan advertencias: los expertos recuerdan que domesticación no siempre significa un amigo para el sillón, sino una serie de cambios biológicos, comportamentales y ecológicos que podemos no controlar.

Ventajas de tener un mapache en casa

Un mapache “domesticado” podría tener ventajas: sería inteligente, curioso, con manos hábiles -ideal para tareas que otros animales no logran; quizá incluso ayudaría a reciclar (o al menos a clasificar basura, como sugiere humorísticamente la alimentación fácil en entornos urbanos). Su evidente estilo “travieso pero adorable” los haría atractivos para quienes buscan mascotas poco convencionales. Pero conviene preguntarse: ¿hasta dónde esto se consolida como domesticación real -convivencia estable, cría controlada, salud adaptada a hogares humanos? Y ya que estamos imaginando posibilidades ¿qué pasaría con animales como las comadrejas, otros pequeños mamíferos silvestres? Si los mapaches muestran cambios, ¿podrán ellas también adaptarse, ganar rasgos de domesticación, y algún día pedir lugar en el living?

Por ahora, lo que sí sabemos es que estamos siendo testigos de un experimento evolutivo acelerado por nuestra presencia: la ciudad, la basura, la cercanía. Si los mapaches terminan siendo mascotas domésticas tal vez estemos ante un nuevo capítulo en la historia de la cohabitación entre humanos y fauna.

Scroll al inicio