¿Los próximos perros o gatos?
Si antes fuimos testigos de cómo lobos ancestrales se transformaron en perros, o cómo gatos salvajes se hicieron vecinos dóciles, hoy parece que los mapaches urbanos dieron el primer paso hacia una domesticación espontánea — sin jaulas, sin criaderos, solo basura, subtes, veredas y tolerancia humana. Algunos animales urbanos ya dieron señales similares: zorros y ratones de ciudad muestran rasgos comparables cuando se adaptan a la cercanía humana.Imaginar mapaches convertidos en mascotas “alternativas” -con sus manitos curiosas, sus caretas naturales y su ingenio para abrir contenedores de basura- resulta tan descabellado como tentador. Pero no faltan advertencias: los expertos recuerdan que domesticación no siempre significa un amigo para el sillón, sino una serie de cambios biológicos, comportamentales y ecológicos que podemos no controlar.
Ventajas de tener un mapache en casa
Un mapache “domesticado” podría tener ventajas: sería inteligente, curioso, con manos hábiles -ideal para tareas que otros animales no logran; quizá incluso ayudaría a reciclar (o al menos a clasificar basura, como sugiere humorísticamente la alimentación fácil en entornos urbanos). Su evidente estilo “travieso pero adorable” los haría atractivos para quienes buscan mascotas poco convencionales. Pero conviene preguntarse: ¿hasta dónde esto se consolida como domesticación real -convivencia estable, cría controlada, salud adaptada a hogares humanos? Y ya que estamos imaginando posibilidades ¿qué pasaría con animales como las comadrejas, otros pequeños mamíferos silvestres? Si los mapaches muestran cambios, ¿podrán ellas también adaptarse, ganar rasgos de domesticación, y algún día pedir lugar en el living?
Por ahora, lo que sí sabemos es que estamos siendo testigos de un experimento evolutivo acelerado por nuestra presencia: la ciudad, la basura, la cercanía. Si los mapaches terminan siendo mascotas domésticas tal vez estemos ante un nuevo capítulo en la historia de la cohabitación entre humanos y fauna.

