La cifra impacta por sí sola: en 2024, 141 de los casi 850 homicidios registrados en la provincia de Buenos Aires ocurrieron en La Matanza. El dato surge de estadísticas oficiales relevadas por el Sistema Nacional de Información Criminal y fue citado por Chequeado en un análisis reciente sobre seguridad bonaerense. En términos porcentuales, el distrito concentró alrededor del 17,8% de todos los asesinatos provinciales, es decir, casi uno de cada cinco.
El peso absoluto no es el único indicador que enciende alertas. Según datos publicados por Infobae en base a información de la Procuración General bonaerense, la tasa de homicidios en el partido alcanzó los 8,11 cada 100.000 habitantes durante 2024, muy por encima del promedio provincial, que se ubicó en 4,76. La combinación entre volumen total y tasa relativa coloca a La Matanza en el centro de las discusiones sobre seguridad en el conurbano.
En barrios como San Justo, Villa Luzuriaga o González Catán, la preocupación se volvió parte de la rutina. “Ya no es solo una sensación, es un tema constante en cada reunión de comerciantes”, cuenta un dueño de local de la zona oeste que prefiere mantener reserva. Una docente de la cabecera distrital señala que muchos padres empezaron a organizarse para acompañar a los chicos a las paradas de colectivo después de las seis de la tarde. “No queremos exagerar, pero tampoco naturalizarlo”, resume.
Desde el entorno provincial admiten que el tamaño poblacional del distrito influye en el peso estadístico, aunque reconocen que la tasa específica obliga a mirar el fenómeno con atención. En ámbitos judiciales sostienen que detrás de los números aparecen conflictos interpersonales, robos que escalan en violencia y disputas territoriales que tensionan zonas ya vulnerables. Con casi dos millones de habitantes, el municipio más grande del país vuelve así al centro del debate: cuando las cifras crecen, la discusión deja de ser abstracta y se vuelve territorial.

