Escándalo en Tres de Febrero: robo, persecución desnudo y una golpiza que expone el fracaso de la gestión de Diego Valenzuela

El insólito episodio en Villa Bosch dejó al descubierto un clima social al límite y reavivó las críticas contra el intendente Diego Valenzuela por la inseguridad persistente en el distrito.

Un hombre robando un auto, una fuga completamente desnudo por las calles y un final a golpes por parte de vecinos. La secuencia, que en otro contexto podría ser leída como un episodio aislado o incluso absurdo, terminó convirtiéndose en símbolo de algo más profundo: el deterioro de la seguridad en Tres de Febrero y el hartazgo creciente de una comunidad que, según se repite en redes, “ya no espera nada del Estado”.

El hecho ocurrió en Villa Bosch, donde el sospechoso habría sido sorprendido robando objetos del interior de un vehículo. Al ser descubierto, escapó sin ropa en una escena que rápidamente se viralizó. Pero el detalle pintoresco duró poco: vecinos lograron alcanzarlo y lo redujeron con una golpiza que, según trascendió, fue tan violenta como celebrada en algunos grupos barriales. Una postal incómoda que mezcla justicia por mano propia con resignación colectiva.

En el trasfondo, el nombre de Valenzuela volvió a aparecer con fuerza. El intendente, que gobierna el distrito desde 2015 y suele destacar en entrevistas su modelo de gestión “moderna” y alineada con políticas de seguridad urbana, quedó otra vez en el centro de cuestionamientos. Datos oficiales muestran que el conurbano sigue concentrando altos niveles de delitos contra la propiedad, y vecinos de la zona vienen denunciando desde hace tiempo robos reiterados, falta de patrullaje y respuestas tardías. “Cámaras hay, pero cuando pasa algo ya es tarde”, se quejó un comerciante de la zona en declaraciones radiales.

Mientras tanto, el episodio sumó combustible a una narrativa cada vez más instalada: la de un distrito donde lo insólito ya no es excepción sino rutina. Que un robo derive en una persecución desnuda y termine en linchamiento no parece un exceso, sino una consecuencia. Y en ese clima, la gestión local empieza a quedar más expuesta que el propio ladrón.

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