En tiempos de interna permanente, pases de factura y guerras de tribus, hay un dirigente que parece haber encontrado una fórmula poco habitual en la política argentina: llevarse bien con todos. Se trata de Federico Otermín, el intendente de Lomas de Zamora, uno de los municipios más importantes del conurbano bonaerense y una pieza clave dentro del entramado de poder del peronismo provincial.
Ex presidente de la Cámara de Diputados bonaerense y hombre de extrema confianza de Martín Insaurralde durante años, Otermín logró construir una identidad propia tras asumir la conducción del distrito en diciembre de 2023. Desde entonces, buscó combinar continuidad y renovación, apoyándose en una gestión con obras, programas de seguridad, mejoras urbanas y una fuerte presencia territorial. En los últimos meses reforzó su perfil institucional con una intensa agenda junto a organizaciones sociales, clubes, iglesias, centros comerciales y entidades empresarias.
En La Plata destacan especialmente su vínculo con Axel Kicillof, de quien se convirtió en uno de los intendentes más cercanos. Pero quienes frecuentan los despachos bonaerenses aseguran que su principal fortaleza no pasa únicamente por esa relación. Otermín también mantiene una excelente sintonía con La Cámpora, organización con la que comparte construcción política desde hace años y que conserva fuerte influencia en distintos niveles del Estado provincial. En un escenario atravesado por tensiones entre sectores del oficialismo, el lomense parece moverse con comodidad entre todos los campamentos. “Federico habla con todos y nadie lo siente ajeno”, resumió un dirigente peronista que sigue de cerca los movimientos internos.
A ese esquema de construcción se suma otro dato imposible de ignorar. Su esposa, Daniela Vilar, es ministra de Ambiente de la Provincia y una de las referentes de mayor visibilidad dentro de La Cámpora bonaerense. La combinación entre un intendente de peso propio, con buena llegada al gobernador, y una ministra con proyección provincial convirtió a la pareja en uno de los polos de poder más observados del oficialismo. Por ahora, cerca de ambos descartan especulaciones electorales. Sin embargo, en el conurbano, donde las candidaturas empiezan a discutirse mucho antes de ser anunciadas, ya circula una definición que mezcla admiración y pragmatismo político: si existe un dirigente capaz de sentarse en todos las mesas sin generar rechazos, ese dirigente es Federico Otermín.

