Lomas al límite: condenaron a “Resortín”, el ladrón de una sola pierna que fue detenido, liberado y volvió a caer

Demián Pogonza recibió siete años y dos meses de prisión por dos robos y tráfico de drogas. En un municipio que exhibe más de 1.300 cámaras y 150 patrulleros, su carrera delictiva avanzó a los saltos mientras la seguridad llegaba caminando.

La Justicia de Lomas de Zamora condenó a Demián Alexis Pogonza, más conocido como “Resortín”, a siete años y dos meses de prisión efectiva. El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 1 unificó dos sentencias por robo y una por tráfico de estupefacientes. Tres expedientes, varias detenciones y una carrera criminal que necesitó bastante menos agilidad que paciencia institucional.

Pogonza se había vuelto tristemente célebre en Villa Fiorito por una modalidad difícil de olvidar. Se desplazaba con muletas y avanzaba dando pequeños saltos sobre su única pierna. Las cámaras de seguridad lo registraron en distintos hechos y le regalaron el apodo que terminó reemplazando a su nombre. En agosto de 2023 fue detenido por asaltar a un grupo de adolescentes cerca de una escuela. Recuperó la libertad. En julio de 2024 volvió a caer con estupefacientes sobre la calle Australia. Otra vez quedó libre. Un mes más tarde fue arrestado durante un allanamiento relacionado con la venta de cocaína. La puerta giratoria funcionaba con una coordinación que los patrulleros todavía buscan.

El caso estalla en el peor escenario posible para la gestión de Federico Otermín. El Municipio promociona más de 1.300 cámaras, 1.365 alarmas comunitarias, unas 76 lectoras de patentes y más de 150 móviles recorriendo las calles. Una formidable colección de números que debería haber convertido a Lomas en una bóveda suiza. Sin embargo, en el caso de “Resortín”, el sistema pareció especializarse en registrar sus movimientos y conservar las imágenes para el expediente. La prevención fue reemplazada por su versión administrativa: documentar con excelente calidad lo que ya había ocurrido.

El departamento judicial de Lomas volvió a ubicarse durante 2025 entre los de mayor volumen de causas penales de la provincia, con fuerte presencia de robos, amenazas y expedientes vinculados con drogas. “Resortín” no fue una curiosidad pintoresca ni una anomalía del conurbano. Fue el símbolo grotesco de una inseguridad que se volvió rutina: un delincuente avanzaba a los saltos, mientras el Estado conseguía ir todavía más despacio.

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