Mientras buena parte de la dirigencia todavía discute el futuro con categorías del siglo pasado, La Plata empezó a moverse en otra dirección. La llegada de Clickie, una startup argentina que utiliza inteligencia artificial para contratar servicios destinados al hogar, se convirtió en un inesperado respaldo privado a la estrategia tecnológica impulsada por la gestión de Julio Alak. No es Silicon Valley y por ahora nadie debería empezar a usar polera negra, pero la capital bonaerense sumó una empresa que eligió la ciudad para continuar su expansión nacional.
La plataforma permite describir una pérdida de agua, una falla eléctrica o cualquier otro problema doméstico mediante texto, fotografías o videos. La inteligencia artificial analiza la consulta, identifica el oficio necesario y organiza el pedido para que profesionales cercanos envíen sus presupuestos. El usuario puede comparar precios, antecedentes y propuestas antes de elegir. Es decir, intenta reemplazar el tradicional método argentino de contratar al primo del vecino, esperar tres semanas y descubrir que tampoco sabía arreglar el calefón.
Detrás de esa comodidad doméstica aparece una discusión política más amplia. Los servicios para el hogar constituyen un mercado enorme, disperso y atravesado por la informalidad, la incertidumbre y la dificultad para comprobar las credenciales de quienes ofrecen los trabajos. Clickie exige certificados de buena conducta, matrículas, acreditaciones técnicas y referencias laborales. Además, las tareas contratadas mediante la plataforma cuentan con cobertura frente a accidentes. Para el municipio, el modelo encaja con una agenda que combina capacitación, empleo independiente, digitalización de las pymes y crecimiento de la economía local.
El desembarco no ocurre en un terreno improvisado. La administración de Alak puso en marcha el programa La Plata–Distrito del Conocimiento y creó La Plata Academy, una plataforma municipal de formación gratuita vinculada con programación, inteligencia artificial, robótica, ciberseguridad y transformación digital. También avanzó en acuerdos con la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Tecnológica Nacional para formar perfiles demandados por una actividad que ya reúne a más de 220 empresas tecnológicas en el distrito. En una Argentina donde cada gobierno vuelve a descubrir la economía del conocimiento durante la campaña electoral, la capital bonaerense procura transformarla en política permanente.
La presencia de universidades, centros de investigación, incubadoras y miles de estudiantes convierte a La Plata en un mercado especialmente atractivo para este tipo de compañías. Clickie podrá desarrollar allí una red de trabajadores locales y, al mismo tiempo, ampliar las oportunidades de gasistas, electricistas, plomeros, pintores, carpinteros, herreros, albañiles y técnicos. La inteligencia artificial no viene a reemplazarlos: todavía no aprendió a destapar una cañería ni a llegar dos horas tarde con una excusa creativa. Su función será ordenar la demanda y acercar clientes a profesionales previamente evaluados.
El próximo destino de la empresa será Rosario, con lo que alcanzará presencia en cinco ciudades argentinas. Para Alak, la llegada ofrece una fotografía políticamente rentable: una compañía tecnológica desembarca mientras el municipio intenta consolidar a La Plata como distrito de innovación. La comuna no inventó la plataforma ni necesita apropiarse de ella. Le alcanza con mostrar que la ciudad empieza a ser elegida por emprendimientos compatibles con el modelo productivo que busca promover. En tiempos de anuncios grandilocuentes, conseguir que algo efectivamente funcione ya roza el escándalo.

