En Lanús, la lluvia todavía está en el pronóstico, pero la emergencia ya cayó sobre los expedientes. El Concejo Deliberante aprobó por unanimidad y durante 180 días el régimen enviado por el gobierno de Julián Álvarez. La gestión lo presentó como un escudo frente al eventual impacto del llamado “Súper Niño”, capaz de traer precipitaciones abundantes, tormentas severas, ráfagas, granizo, anegamientos y desbordes. El temporal todavía no empezó, pero la tormenta administrativa ya está en pleno desarrollo.
El corazón político de la ordenanza aparece bastante más abajo que las nubes: el Ejecutivo quedó autorizado para contratar directamente bienes, servicios, obras e insumos considerados indispensables. Es una herramienta prevista para situaciones excepcionales, aunque también permite acortar los procedimientos habituales y vuelve todavía más necesario el control sobre proveedores, montos y precios. En el idioma municipal, “emergencia” puede significar una bomba de desagote comprada a tiempo o un expediente que aprende a nadar sin pasar por licitación.
Lo más llamativo es el orden de los factores. Mientras la autorización extraordinaria ya está vigente, la propia administración informó que todavía trabaja en la elaboración de un plan integral con sistemas de alerta, protocolos de evacuación, asistencia sanitaria y recuperación frente a posibles inundaciones. Primero llegó la llave para contratar; después terminarán de decidir qué puertas habrá que abrir. La comunicación oficial tampoco precisó presupuestos máximos, cronogramas de obras, puntos críticos del distrito ni cómo se publicarán las operaciones realizadas bajo la emergencia.
Álvarez, referente de La Cámpora y exsecretario de Justicia del kirchnerismo, gobierna Lanús desde diciembre de 2023 y ahora tendrá medio año bajo un paraguas administrativo extraordinariamente amplio. La unanimidad del Concejo no reduce la responsabilidad: también compromete a una oposición que decidió levantar la mano. La verdadera prueba no será meteorológica, sino contable. Si llegan las lluvias y el distrito responde, habrá sido prevención. Si primero aparecen los proveedores y después las explicaciones, en Lanús habrá llovido justo donde siempre conviene: sobre la caja municipal.

