La motosierra llegó a la cama: Milei celebra el superávit y las familias se pelean por la plata

El 28% de los encuestados admite conflictos por los gastos comunes y otro 34% paga de más para evitarlos. Con las tarifas disparadas durante la gestión libertaria, hasta conservar la paz doméstica exige poner plata que no sobra.

El ajuste de Javier Milei también merece una auditoría en la mesa familiar. Desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos del AMBA aumentó 860%, frente a una inflación acumulada del 261%. Luz, gas, agua y transporte: vivir tiene una tarifa cada vez más exigente. El Gobierno exhibe el superávit; el que recibe la factura tiene que averiguar de dónde sacar la diferencia.

Un relevamiento sobre 3.850 casos encontró que el 28% tuvo discusiones o incomodidad por la plata compartida. Otro 34% evita reclamar y termina pagando de más. Ahí aparece una coartada formidable para el poder: dos personas pueden pasarse la cena discutiendo quién paga la luz sin dedicarle un minuto a quién decidió cuánto cuesta encenderla. La motosierra entra en casa y los convivientes se pasan el serrucho.

Entre los motivos de fricción, la falta de dinero para llegar a fin de mes lidera con el 48%. Ordenar tickets puede evitar olvidos. Para fabricar ingresos, sus propiedades son menos conocidas. La responsabilidad política de Milei queda demasiado cómoda cuando el drama se reduce a que una familia debería administrar mejor lo que no le alcanza. Hasta la angustia viene con tutorial de educación financiera.

El 55% pagó recargos por mora durante el último año. Cuando la plata no alcanza, la demora agrega un castigo: pagar más por no haber podido pagar. Milei admite que «la foto es horrible», aunque sostiene que «la película es la mejor de la historia». En el hogar, esa función puede durar hasta el vencimiento del alquiler. La pareja pone los reproches, el Gobierno firma la política económica y la libertad consiste en elegir cuál de las dos facturas dejar sin pagar.

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