¿Bolsonaro escapó vestido de mujer? El insólito misterio que rodea su fuga por la Argentina

El senador brasileño huyó de la Justicia en un jet privado y dejó una pregunta: ¿cruzó la frontera disfrazado de mujer? Las imágenes que circulan no permiten desmentirlo. Milei niega haber colaborado y Santiago Caputo estaba en Misiones.

Flávio Bolsonaro perdió las elecciones presidenciales de Brasil y descubrió inmediatamente que el patriotismo tiene límites, en especial cuando la Justicia reclama pasaportes. El hijo del expresidente condenado por conspirar contra la democracia protagonizó una fuga internacional que incluyó una escala en Misiones, un avión privado y una pregunta que comenzó a circular por las redes: ¿había cruzado la frontera vestido de mujer? Después de tantos años defendiendo la familia tradicional, la posibilidad de que un Bolsonaro recurriera al vestuario femenino para escapar de la Justicia representaría una evolución ideológica extraordinaria.

El rumor circuló acompañado de fotografías y videos antiguos que no permiten comprobar la versión. Pero tampoco se conoce públicamente un registro que permita establecer cómo iba vestido cuando cruzó la frontera. La incógnita permanece abierta. La hipótesis tiene, además, una lógica política irresistible: después de dedicar buena parte de su carrera a combatir la diversidad sexual, Bolsonaro podría haber descubierto que ciertas prendas femeninas resultan especialmente útiles cuando la Justicia empieza a ponerse insistente. Si finalmente se confirmara, sería una de las conversiones ideológicas más rápidas de la historia brasileña.

Lo que sí está confirmado es bastante más caro y menos pintoresco. Bolsonaro cruzó a la Argentina el martes 27 de octubre a las 22.50, acompañado por su esposa y sus hijas. Una camioneta escoltada por efectivos policiales llegó al aeropuerto de Puerto Iguazú y la familia abordó un jet privado rumbo a Ecuador. Mientras tanto, Santiago Caputo se encontraba en Misiones y el Gobierno de Milei negaba cualquier participación en el operativo. La existencia de una coordinación política no está demostrada. La del avión, en cambio, sí. Al parecer, las convicciones libertarias admiten algunas excepciones cuando aparece la necesidad de una escolta policial.

Migraciones terminó confirmando la salida cuando Bolsonaro ya había despegado, una modalidad de control fronterizo que consiste en descubrir lo ocurrido cuando ya no se puede hacer nada al respecto. Entre comunicados tardíos, policías serviciales y funcionarios que no sabían absolutamente nada, el senador consiguió abandonar Brasil pese a las restricciones judiciales. La incógnita sobre su vestimenta sigue sin resolverse. Si efectivamente cruzó disfrazado de mujer, habrá conseguido que la Justicia brasileña haga algo que parecía imposible: reconciliar momentáneamente a un Bolsonaro con la diversidad.

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