La política argentina encontró una forma de volver todavía más literal aquello de cambiar de credo. Solana Marchesán, concejal de Pilar y una de las primeras dirigentes libertarias del distrito, dejó La Libertad Avanza y pasó a Consolidación Argentina, el armado político encabezado por Dante Gebel. Desde el 11 de septiembre, la edil conserva su banca pero preside un flamante monobloque con el nombre del nuevo espacio. El resultado práctico es sencillo: Javier Milei perdió una concejal en Pilar y Gebel consiguió representación institucional en uno de los municipios más importantes del norte del Conurbano.
La ruptura, naturalmente, llegó después de los habituales esfuerzos por demostrar que no había ninguna ruptura. Marchesán había sido apartada de la coordinación local de La Libertad Avanza y reemplazada por María Ratti Repetto, en medio de tensiones dentro del armado pilarense. Apenas un día antes de formalizarse su salida, Sebastián Neuspiller también había disuelto el interbloque que compartía con ella. La unidad libertaria duró lo suficiente como para sacarse algunas fotos y descubrir después esa antiquísima institución de la política argentina llamada interna.
Marchesán explicó su partida con una fórmula bastante menos mística que su próximo destino: sostuvo que “el instrumento cambió” y cuestionó modificaciones en las estructuras, las prioridades y las maneras de hacer política dentro de LLA. También aclaró que no abandona las ideas que la llevaron al espacio libertario. En otras palabras, cambió de partido sin considerar que haya cambiado de ideas, una operación conceptual que en los concejos deliberantes argentinos se practica con notable elasticidad desde mucho antes de que existieran los reels.
El dato novedoso es el desembarco institucional de Gebel en Pilar. El pastor y comunicador radicado durante años en Estados Unidos viene impulsando Consolidación Argentina como vehículo político, y Marchesán anunció que trabajará desde allí en esa construcción. La concejal incluso recordó que sigue a Gebel desde chica y que sus prédicas fueron importantes para ella durante la pandemia. Así, el mapa político pilarense consiguió algo que parecía difícil: sumar otra bancada, otra conducción y otra precandidatura nacional al ecosistema opositor. En la Argentina de 2026 ya no alcanza con que cada dirigente tenga un partido. Si es posible, también necesita su propio bloque.

