Viernes por la tarde, pleno centro de Morón y una calle convertida otra vez en escenario de la política. Una protesta de sectores vinculados al Sindicato de Camioneros y dirigentes ligados al espacio de Martín Sabbatella ocupó la calle 25 de Mayo al 300 y complicó la circulación en una de las zonas de mayor movimiento del distrito. Entre quienes participaron fue señalado el concejal Diego Spina, jefe del bloque que responde al exintendente.
La escena dejó una pregunta bastante elemental, aunque aparentemente la política local haya conseguido volverla sofisticada: ¿de qué se ocupan? ¿Cuál es el sentido de trasladar una disputa política o gremial al medio de una calle y hacer que la consecuencia inmediata recaiga sobre vecinos que no participan del conflicto? Comerciantes, trabajadores, automovilistas y pasajeros terminaron involucrados por la fuerza en una protesta que no habían convocado y de la que, probablemente, ni siquiera conocían los detalles. La democracia garantiza el derecho a protestar; bastante más difícil es explicar por qué ejercerlo necesita incluir como daño colateral a cualquiera que justo pasaba por ahí.
El episodio tampoco ocurre en el vacío. Spina viene ocupando un lugar cada vez más visible en la ofensiva de Nuevo Encuentro contra la administración de Ghi. En mayo sostuvo públicamente que, si la gestión no mejoraba, el intendente podía llevar al espacio a una derrota electoral y enumeró críticas en áreas como planificación, salud, administración y seguridad. Esta semana volvió a enfrentarse con el Ejecutivo durante la interpelación por seguridad, donde sostuvo que la situación municipal estaba “desbarrancada”.

La ruptura política ya produjo combinaciones que hasta hace poco habrían resultado difíciles de imaginar. Los concejales alineados con Sabbatella acompañaron recientemente a La Libertad Avanza, el PRO y la UCR para aprobar una nueva interpelación al gobierno municipal por la situación de la seguridad. No constituye una alianza formal entre esos espacios, pero sí una coincidencia parlamentaria concreta contra la administración de Ghi.
Ese enfrentamiento tiene como telón de fondo la carrera hacia 2027 y la fractura definitiva de una sociedad política que durante años gobernó Morón bajo el mismo paraguas. Sabbatella busca recuperar protagonismo local mientras el sector de Ghi tomó distancia de Nuevo Encuentro. En el Concejo la pelea se expresa en votos, pedidos de informes e interpelaciones. Ahora también aparece en la calle.
Y ahí surge el problema menos épico y bastante más cotidiano. Para los dirigentes puede tratarse de gremialismo, estrategia, acumulación territorial o una nueva batalla de la interna peronista. Para quien salió del trabajo y encontró bloqueado el centro de Morón, la explicación es mucho menos grandiosa: no podía pasar.

