¿Es posible vomitar materia fecal? El rarísimo cuadro médico detrás de una de las peores pesadillas intestinales

Parece una leyenda inventada por un adolescente especialmente desagradable, pero la medicina reconoce el vómito feculento o fecaloide. Puede aparecer ante obstrucciones intestinales graves y otros cuadros excepcionales. Cuando ocurre, la discusión sobre si es asqueroso pierde rápidamente importancia: puede tratarse de una urgencia médica.

Sí: una persona puede llegar a vomitar material de características fecales. La escena parece diseñada por alguien que consideró que el aparato digestivo ya funcionaba con excesiva dignidad, pero el fenómeno existe y figura incluso en terminología médica como feculent vomiting. No significa necesariamente que una porción perfectamente formada de materia fecal haya decidido recorrer todo el intestino en reversa hasta salir por la boca. Puede tratarse de contenido intestinal estancado durante mucho tiempo, intensamente maloliente y alterado por la proliferación bacteriana. En situaciones todavía más excepcionales, también puede existir una comunicación anormal entre el colon y sectores superiores del aparato digestivo.

Uno de los escenarios más inquietantes es la obstrucción intestinal. Algo bloquea el tránsito normal y alimentos, líquidos, secreciones y gases empiezan a acumularse detrás del obstáculo. El abdomen puede distenderse, aparecen cólicos, náuseas y vómitos y la persona puede dejar de evacuar o incluso de eliminar gases. Entre las causas frecuentes en adultos están las adherencias producidas por cirugías abdominales anteriores, las hernias y los tumores. En obstrucciones del intestino grueso el vómito suele aparecer más tarde y, en determinados casos, puede adquirir características feculentas. En otras palabras, la autopista digestiva queda cortada y el organismo improvisa un desvío que ningún ingeniero habría aprobado.

El asunto deja de ser material para conversaciones morbosas cuando la obstrucción compromete la circulación sanguínea del intestino. Sin tratamiento, una porción puede sufrir isquemia y necrosis, perforarse y permitir que contenido intestinal contamine la cavidad abdominal, con riesgo de infección grave y sepsis. El diagnóstico suele apoyarse en estudios por imágenes y el tratamiento puede incluir internación, hidratación intravenosa, descompresión mediante una sonda nasogástrica y, si la obstrucción es completa o aparecen complicaciones, cirugía. La medicina moderna, después de miles de años de desarrollo, dispone finalmente de recursos sofisticados para enfrentar el momento en que el cuerpo decide que arriba y abajo son conceptos negociables.

Por eso el fenómeno es raro, espectacular y bastante menos divertido de lo que promete su descripción. Vómitos persistentes acompañados de dolor abdominal intenso, distensión y ausencia de materia fecal o gases requieren evaluación médica urgente, sobre todo si aparecen fiebre, deterioro general o dolor constante. El vómito feculento puede ser una de las imágenes más repugnantes del catálogo humano, pero cuando aparece el verdadero problema no está en el gusto, el olor ni en explicar después lo sucedido: está varios centímetros más abajo y puede convertirse rápidamente en una emergencia.

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