La tierra prometida de Mariel Fernández: expropiaciones, una calle que desapareció y 52 hectáreas para atraer capital privado en Moreno

El Municipio presentó con bombos y platillos la ampliación del Parque Industrial II de Cuartel V. Detrás de la promesa de empleo hay una operación territorial que comenzó hace más de dos años, convirtió suelo rural en industrial, desafectó un tramo de una calle pública y terminó colocando terrenos municipales dentro de un fideicomiso destinado a recibir empresas. La gestión descubrió que el mercado quizá no era tan malo después de todo.

El gobierno de Mariel Fernández anunció la incorporación de 52 hectáreas al Parque Industrial Municipal II de Cuartel V y eligió envolver la medida con las palabras que nunca faltan cuando hay tierra, empresarios y una foto oficial disponibles: inversión, producción, desarrollo y empleo genuino. El nuevo predio, ubicado sobre la Ruta 24 entre Molière y Conscripto Bernardi, será preparado para recibir firmas privadas y ampliar un polo que el Municipio presenta como una de las grandes vidrieras de su gestión. La curiosidad es que la flamante noticia tiene bastante kilometraje. En mayo de 2024 el Concejo Deliberante ya había declarado de utilidad pública y sujetas a expropiación tres parcelas rurales que totalizaban unas 80 hectáreas junto al Parque Industrial II. Apenas cuatro meses después, la propia Fernández anunciaba públicamente la adquisición de más de 50 hectáreas para exactamente el mismo objetivo. Dos años más tarde, aquellas hectáreas vuelven al escenario, ahora peinadas, maquilladas y presentadas como la nueva gran apuesta productiva de Moreno.

El recorrido administrativo resulta todavía más interesante que la propaganda. Para ampliar el parque no alcanzó con comprar o expropiar tierra. En octubre de 2024 el Municipio modificó la zonificación de dos de las parcelas involucradas y las sacó de la categoría de Producción Extensiva para convertirlas en Industrial 2. Como detalle pintoresco, de esos que suelen perderse debajo de las cintas de inauguración, también se desafectó del uso público un tramo de la calle Máximo Paz entre Bernardi y Juan B. Molière porque atravesaba la superficie necesaria para el proyecto. Dicho de una manera menos burocrática: donde había suelo destinado a producción rural y una calle pública, la planificación municipal decidió que convenía tener lotes industriales. En julio de 2025 llegó el siguiente movimiento. Las parcelas fueron aportadas por el Municipio al Fideicomiso Parques Industriales Moreno, la estructura creada para desarrollar infraestructura, subdividir los terrenos y transferir las unidades a quienes se radiquen allí. Nada clandestino, todo votado y publicado. También bastante menos romántico que aquello de que “el futuro se construye apostando al trabajo”.

La apuesta industrial tampoco es menor. El Parque Industrial II original ocupa alrededor de 55 hectáreas y fue diseñado con 105 unidades funcionales, de modo que agregar otras 52 hectáreas supone prácticamente duplicar su superficie. La gestión viene construyendo alrededor de ese corredor de la Ruta 24 buena parte de su relato económico. Allí instaló una planta asfáltica municipal, organizó exposiciones industriales, rondas de negocios y ferias de empleo, mientras promocionó a Moreno como uno de los distritos con mayor expansión de parques industriales de la provincia. En 2024 el propio gobierno hablaba de 13 parques públicos y privados, otros cinco en desarrollo y cuatro proyectados. Un año después, una Expo Empleo realizada justamente en el Parque II reunió a más de 45 empresas y a miles de personas que buscaban trabajo. El contraste ofrece una postal menos épica que la del comunicado oficial: mientras las hectáreas industriales se multiplican, también siguen siendo miles los vecinos que hacen fila para conseguir un sueldo.

Ahora Fernández promete que las nuevas tierras permitirán atraer capital privado, generar puestos laborales y derramar actividad sobre comercios y PyMEs. Puede ocurrir. Lo llamativo es la extraordinaria facilidad con la que una administración que suele reivindicar el Estado como ordenador de la economía termina hablando el dialecto universal del desarrollador cuando aparecen 52 hectáreas disponibles: infraestructura pública, valorización del suelo, fideicomiso, parcelas y empresarios invitados a radicarse. Cuartel V pasó durante décadas por tomas, problemas habitacionales, productores rurales, loteos, déficits de infraestructura y disputas por el uso de la tierra. Ahora encontró una vocación más elegante. Moreno asegura que está creando un polo industrial. La tierra, mientras tanto, hizo algo todavía más eficiente: cambió de categoría, perdió una calle y empezó a valer bastante más.

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