En Morón, donde la política tiene memoria selectiva y timing quirúrgico, un viejo conocido volvió a quedar en el centro de la escena. Se trata de Hernán Cardo, ex funcionario municipal y señalado en distintos ámbitos como pieza de confianza dentro del armado que durante años encabezaron Diego Spina y Martín Sabbatella. En ese mismo circuito, algunos lo mencionan en voz baja como posible testaferro de ambos dirigentes. Su nombre reapareció en medio de la interna peronista, justo cuando el sector sabbatellista intenta reacomodarse tras una derrota que lo dejó golpeado y con menos margen de maniobra.
Las denuncias que circulan, siempre en voz baja pero con notable coincidencia, describen un esquema que mezcla gestión pública con intereses privados. Trabajadores municipales aseguran que, durante su paso por el Estado local, Cardo los habría obligado a viajar a Córdoba bajo consignas laborales que terminaban en tareas para un emprendimiento hotelero vinculado a su entorno familiar . “Te decían que era por trabajo del municipio, pero terminabas cargando cosas para un negocio que no tenía nada que ver”, relató un ex empleado que asegura haber participado de esos viajes. Otro testimonio apunta a una lógica más amplia: “Había una sensación de que algunos manejaban recursos como si fueran propios”.

En paralelo, se acumulan versiones sobre episodios de maltrato reiterado dentro de áreas sensibles como ceremonial y protocolo. Mujeres que trabajaron en esos sectores hablan de destratos constantes, comentarios inapropiados y un clima laboral que, según describen, era “difícil de sostener en el tiempo”. Ninguna de esas situaciones avanzó en denuncias formales de peso, aunque sí habrían sido advertidas en ámbitos internos. “Se sabía, pero nadie quería quedar expuesto”, sintetizó una fuente con pasado en la gestión.
El nombre de Cardo también aparece ligado al portal “Quinto Poder Conurbano”, un sitio digital que en los últimos meses intensificó sus críticas contra el intendente Lucas Ghi, hoy enfrentado políticamente con el espacio de Sabbatella. En el ecosistema local, distintos dirigentes lo mencionan como una herramienta de presión en la interna. “Publican todos los días, pegan siempre para el mismo lado y no tienen estructura visible. Alguien banca eso”, deslizó un dirigente peronista. La sospecha, repetida como un eco incómodo, apunta a circuitos informales de financiamiento que nunca terminan de aclararse.

El trasfondo político le da otra dimensión al asunto. Sabbatella, que supo construir poder territorial durante más de una década en Morón, atraviesa una etapa de desgaste tras perder centralidad dentro del peronismo local. Spina, histórico operador de su confianza, sigue siendo mencionado como articulador de ese esquema que, según sus detractores, combina militancia, gestión y resortes menos transparentes. En ese engranaje, Cardo aparece señalado como ejecutor silencioso de prácticas que ahora, con la interna al rojo vivo, dejaron de ser un secreto de pasillo.

