Escándalo en Morón: una dirigente sabbatellista salpicada por un juicio millonario a Deportivo Morón está a cargo del área que asesora a los clubes

Ana Cintia Ottonello fue funcionaria municipal, pasó casi cinco años por el área de Seguridad, integró Deportivo Morón y hoy es adjunta de la Defensoría del Pueblo bonaerense en el distrito. Tras quedar salpicada por un juicio millonario contra el club más emblemático de la ciudad, terminó al frente del área destinada precisamente a asistir a clubes y asociaciones civiles.

Hay trayectorias políticas que avanzan y otras que giran hasta encontrarse consigo mismas. La de Ana Cintia Ottonello pertenece a esta última especie. Exfuncionaria del Municipio de Morón, con casi cinco años de trabajo en la Secretaría de Seguridad, paso por el SAME y el Hospital Posadas y una pertenencia política reconocida al universo de Martín Sabbatella, en febrero de 2026 desembarcó como directora adjunta de la delegación local de la Defensoría del Pueblo bonaerense. El organismo tiene como misión, entre otras cosas, defender a los ciudadanos frente al Estado y los servicios públicos. Ottonello consiguió así una de las piruetas más apreciadas por la burocracia argentina: después de integrar durante años estructuras públicas, pasó a una oficina dedicada a recibir a quienes tienen inconvenientes con ellas.

Pero el recorrido guarda una ironía bastante más filosa. Ottonello estuvo vinculada durante aproximadamente cinco años con Deportivo Morón, una de las instituciones más importantes del oeste bonaerense. Y su nombre quedó después salpicado por un juicio millonario contra el propio club. El antecedente sería incómodo en casi cualquier currículum institucional. En el suyo adquirió directamente la precisión de un chiste cruel cuando la Defensoría creó una nueva área destinada a trabajar con asociaciones civiles y decidió colocarla a ella al frente.

Desde ese lugar, Ottonello debe asesorar a clubes de barrio, sociedades de fomento, centros de jubilados y otras organizaciones en cuestiones administrativas y jurídicas. Dicho de otra manera: después de quedar involucrada en un conflicto judicial millonario con Deportivo Morón, ahora tiene entre sus responsabilidades institucionales ayudar a entidades de la misma naturaleza. La política bonaerense lleva décadas perfeccionando la puerta giratoria entre cargos, partidos y organismos públicos, pero cada tanto consigue una combinación que parece diseñada con una dedicación artesanal.

El cuadro se completa con su procedencia política. Ottonello es identificada públicamente con el sabbatellismo y Martín Sabbatella visitó durante 2026 la nueva sede de la Defensoría y se reunió con ella y con Germán Navas, titular de la delegación. Esa cercanía no demuestra por sí misma ninguna irregularidad, pero deja planteada una cuestión bastante menos graciosa: cuánto margen de independencia puede exhibir un organismo encargado de reclamar frente al poder cuando parte de su conducción proviene precisamente de uno de los espacios políticos con mayor peso histórico en el distrito.

El caso de Ottonello resume el problema con una eficacia casi pedagógica. Exfuncionaria municipal, dirigente identificada con el sabbatellismo, antigua integrante de Deportivo Morón, salpicada por un juicio millonario contra el club y ahora responsable del área que asesora a asociaciones civiles. No hace falta agregar demasiado. Hay biografías que necesitan interpretación. Otras vienen con el remate incluido.

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