Explota la interna en Berazategui: la reaparición de Mussi desata pases de factura, sospechas y un clima de ruptura silenciosa

El intendente volvió a mostrarse en público y, lejos de ordenar, habría acelerado una guerra subterránea en el peronismo local. Dirigentes hablan de movimientos “inconsultos” y advierten por un armado paralelo que incomoda a todos.

La vuelta de Patricio Mussi a la escena política en Berazategui no trajo calma. Según coinciden voces reservadas del propio oficialismo, su reaparición habría sido leída como una señal de ruptura más que de conducción. “No avisó nada, empezó a moverse por afuera y eso cayó pésimo”, deslizó un dirigente con llegada al gabinete municipal, que pidió estricta reserva.

En las últimas semanas, el intendente intensificó recorridas y reuniones con actores territoriales que no forman parte del esquema habitual. Ese gesto, que en otro contexto podría leerse como gestión, hoy es interpretado como una jugada de acumulación propia. “Está armando algo por su cuenta, y eso en este momento es dinamita”, confió un referente del PJ local que hasta hace poco se mostraba alineado.

Las sospechas no terminan ahí. En sectores del peronismo del conurbano aseguran que el movimiento de Mussi estaría vinculado a conversaciones más amplias, con terminales fuera del distrito. Nadie lo dice en público, pero en privado el diagnóstico es más crudo: “Se cortó solo y eso rompe cualquier lógica de unidad”. La frase circula en off en más de un despacho.

Mientras tanto, en Berazategui crece un clima enrarecido, con dirigentes que evitan mostrarse juntos y una militancia que empieza a dividirse. Algunos hablan de “ruido pasajero”. Otros ya mencionan la palabra ruptura sin tanto pudor. En un peronismo que se jacta de su instinto de supervivencia, la escena actual tiene algo de déjà vu: cuando todos aseguran que no pasa nada, suele ser porque ya empezó todo.

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