Intentó meter cocaína y marihuana en una comisaría dentro de once empanadas de carne

Ocurrió en Río Gallegos. Un hombre de 34 años llegó acompañado por su hijo de cinco para llevarle comida a un detenido. La Policía abrió la vianda y encontró nueve dosis de cocaína y dos de marihuana cuidadosamente escondidas dentro de las empanadas.

La creatividad gastronómica argentina acaba de superar una frontera que probablemente nadie necesitaba cruzar. Un hombre de 34 años se presentó en una comisaría de Río Gallegos con once empanadas de carne destinadas a un detenido y una idea empresarial difícil de defender ante cualquier jurado: esconder droga dentro de cada una. El operativo incluía nueve envoltorios con cocaína, dos con marihuana y, como detalle familiar para completar una escena ya suficientemente incómoda, su hijo de apenas cinco años acompañándolo durante la entrega.

Los policías revisaron la comida y descubrieron que el relleno tradicional venía con adicionales que no figuraban en ninguna receta patagónica. Cada empanada había sido utilizada como una especie de cápsula comestible para transportar los estupefacientes. Carne, cebolla, condimentos y narcotráfico minorista: una reinterpretación del plato nacional que duró exactamente hasta que alguien decidió mirar dentro. Las sustancias fueron sometidas a pruebas y dieron positivo para cocaína y cannabis.

El hombre fue requisado para comprobar si además llevaba más droga encima, pero no encontraron otros elementos. Su teléfono celular quedó secuestrado mientras la Justicia intenta reconstruir quién organizó la maniobra, quién debía recibir los estupefacientes y cuánta fe había depositado el grupo en que nadie dentro de una comisaría tuviera la extravagante ocurrencia de revisar un paquete destinado a un preso. El niño fue entregado posteriormente a su madre y tomó intervención el área correspondiente de protección de menores.

Las once empanadas, naturalmente, nunca llegaron a destino. Ahora forman parte de una causa judicial que deberá establecer responsabilidades y reconstruir un plan cuya principal innovación consistió en combinar dos mercados históricamente sólidos de la Argentina: el de las empanadas y el de la cocaína. La operación tenía envoltorios individuales, variedad de producto y logística puerta a puerta. Le faltó apenas un detalle para funcionar: que la Policía no hiciera de Policía.

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