Interna feroz en Morón: el sabbatellismo promueve un escrache contra Kicillof

Un portal vinculado a Diego Spina, operador cercano a Martín Sabbatella, difundió por anticipado una supuesta protesta durante una actividad del gobernador. El episodio no sucedió y tampoco está confirmado que vaya a concretarse, pero la maniobra ya golpea a la gestión de Lucas Ghi y termina favoreciendo a Javier Milei al exhibir a un peronismo concentrado en destruirse desde adentro.

En Morón, el sabbatellismo decidió operar contra su propio gobierno antes de que existiera siquiera un hecho concreto. Fuentes internas de Nuevo Encuentro confirmaron a este medio que la difusión anticipada de la supuesta protesta formó parte de una decisión política del sector para desgastar a la gestión municipal. Un portal vinculado a Diego Spina, dirigente del espacio de Martín Sabbatella, publicó que durante una actividad oficial de Axel Kicillof podría producirse un escrache y difundió por anticipado el lugar y el horario. No hubo incidentes ni convocatoria pública verificable. Aun así, la versión fue instalada como un conflicto prácticamente consumado. Este medio no reproducirá esos detalles para evitar que una cobertura termine funcionando como volante, esa vieja confusión entre periodismo y militancia que algunos todavía practican con admirable falta de pudor.

La publicación opera contra el gobierno provincial y contra la administración de Lucas Ghi. Mientras el municipio intenta mostrar gestión con la inauguración del Centro de Salud Papa Francisco —un nombre de evidente peso simbólico para el peronismo—, el dispositivo sabbatellista desplazó el foco hacia una protesta incierta y convirtió una inversión sanitaria en otro capítulo de su interna. El artículo incluso atribuyó a Ghi y a su secretario de Seguridad un supuesto pedido a la Policía Bonaerense sin exhibir documentos ni identificar una fuente concreta. La preocupación por la inseguridad quedó así mezclada, de manera bastante conveniente, con una ofensiva política contra el propio oficialismo.

La maniobra puede perjudicar a Kicillof y a Ghi, pero difícilmente fortalezca a quienes la impulsan. Al mostrar a un oficialismo ocupado en desgastarse a sí mismo, refuerza uno de los argumentos más eficaces de Javier Milei: que el peronismo está más interesado en sus guerras internas que en gobernar. Quizás el martes haya una protesta y quizás no aparezca nadie. El efecto político ya está producido: la inauguración de un centro de salud llamado Papa Francisco quedó eclipsada por una operación interna y Milei volvió a recibir, sin mover un dedo, otro favor de quienes dicen combatirlo.

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