La Argentina del pluriempleo extremo: un policía salió a repartir comida y terminó a los tiros con dos ladrones

Un sargento bonaerense aprovechaba sus horas libres para trabajar como delivery cuando fue asaltado. Disparó 12 veces: uno de los sospechosos murió y otro quedó grave. El rebusque y la inseguridad hicieron horas extras juntos.

En la Argentina donde tener trabajo ya no garantiza vivir de él, un sargento de la Policía bonaerense encontró una solución nacional: terminar su turno, subirse a una moto y repartir comida. La idea era sumar ingresos. El domingo por la noche, en Pablo Nogués, terminó sumando también un tiroteo. Dos delincuentes intentaron robarle la moto, el casco y la mochila de reparto. El efectivo sacó su arma reglamentaria y disparó doce veces. Uno de los sospechosos murió y el otro quedó internado en grave estado. El policía salió ileso y se quedó sin franco reparador.

El episodio condensó en unos segundos una época entera. Un agente encargado de combatir el delito necesita un segundo empleo y, mientras lo ejerce, se convierte en víctima del delito que debería combatir. El Estado le da un arma para proteger a la sociedad; la economía de plataformas, una mochila para llevarle la cena. Cuando ambas jornadas se cruzan, el resultado puede ser una balacera. Es el emprendedurismo argentino llevado a su máxima expresión: trabajar de policía y tener que hacer de policía también en el otro trabajo.

Los sospechosos, de 28 y 16 años, lo sorprendieron cuando estaba con la moto. El sargento logró ponerse a resguardo y abrió fuego. La secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad. La fiscalía de San Martín investiga lo ocurrido y, por el momento, no dispuso medidas contra el policía, bajo la hipótesis de legítima defensa. Las pericias quedaron en manos de Gendarmería. En un país que convirtió el empleo múltiple en una virtud y el descanso en un privilegio, hasta los días libres de un uniformado requieren custodia.

La economía de plataformas prometía flexibilidad. En este caso, entregó una mochila, una motocicleta y un enfrentamiento armado. La imagen final resulta más elocuente que cualquier discurso sobre el esfuerzo: un policía que, después de cumplir su servicio, necesita seguir trabajando y debe defender a los tiros las herramientas de su segundo empleo. La Argentina todavía no resolvió cómo hacer que un sueldo alcance. Pero encontró una manera de que una sola persona protagonice, en la misma noche, una noticia policial y una noticia económica.

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