Lomas de Zamora pone primera en Alsina y Almirante Brown: la obra que promete ordenar uno de los corredores más calientes del Sur

El Municipio arrancó la segunda etapa de trabajos sobre una traza clave que conecta Banfield, Lomas y Temperley. Habrá bacheo, demarcación, rampas, señalización y luminarias: lo básico, sí, pero en el Conurbano lo básico a veces parece ciencia ficción aplicada.

Lomas de Zamora volvió a mover máquinas, cuadrillas y promesas sobre uno de los corredores más transitados del distrito. En el marco del programa Obras de la Comunidad, la gestión municipal avanza con la renovación integral de las avenidas Alsina y Almirante Brown, una arteria que une puntos centrales de Banfield, Lomas y Temperley y que, durante años, funcionó como tantas calles bonaerenses: entre el tránsito pesado, el desgaste cotidiano y esa resignación vecinal que ya debería cotizar en bolsa.

La primera etapa de la intervención ya fue completada sobre avenida Alsina, en Banfield, entre Malabia y Gallo, con reparaciones en ambas manos. Ahora comenzó la segunda fase, que se desarrolla desde Alsina y Gallo y continuará hasta el cruce de Almirante Brown y Cerrito, en pleno Lomas. Luego, el plan seguirá por Almirante Brown hasta la intersección con Florencio Varela, en Temperley, para terminar de consolidar un corredor vial que todos usan, todos sufren y ahora, aparentemente, todos podrán transitar sin sentir que están esquivando meteoritos.

La obra contempla bacheo con concreto asfáltico en los sectores más dañados, pero no se queda solo en tapar agujeros, ese deporte nacional que suele confundirse con política pública. También incluye demarcación horizontal, reposición de señalización, pintura de cordones, reconstrucción de rampas para personas con movilidad reducida, despeje lumínico y reparación de luminarias. En castellano común: no solo se busca mejorar el asfalto, sino ordenar el entorno para que manejar, cruzar o esperar el colectivo no sea una experiencia espiritual con final incierto.

El tramo no es menor. Por Alsina circulan cientos de vehículos por día y varias líneas de colectivos, entre ellas la 74, 79, 160, 266 y 278, además de funcionar como vía de conexión hacia Lanús y Almirante Brown. Para los vecinos, comerciantes, choferes y pasajeros que atraviesan la zona todos los días, la intervención puede significar menos demoras, más seguridad vial y una ciudad un poco más amable. Tampoco pidamos Viena: con que el pavimento deje de parecer una excavación arqueológica, ya hay motivo para cortar cinta.

Desde el Municipio presentan el avance como parte de una política de infraestructura sostenida en los barrios, con el objetivo de mejorar la circulación y recuperar espacios urbanos castigados por el paso del tiempo, el tránsito y esa costumbre argentina de acostumbrarse a todo. En tiempos en los que una obra terminada vale casi como un milagro administrativo, Lomas apuesta a mostrar gestión donde más se nota: en la calle, debajo de las ruedas y frente a los vecinos que no leen expedientes, pero sí sienten cada pozo en la columna.

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