Mientras millones de argentinos hacen malabares para pagar el resumen de la tarjeta, Diputados encontró una solución de eficacia admirable: mandar el problema de vuelta a comisión. En la madrugada del jueves, el oficialismo consiguió frenar el avance de las iniciativas que buscaban aliviar las deudas familiares con topes a los intereses y planes de refinanciación. La votación terminó 121 a 117. Para las familias en mora no hubo alivio inmediato. Para los bancos y las billeteras virtuales, como Mercado Pago, de Marcos Galperin, tampoco nuevas obligaciones.
La maniobra necesitó un colaborador inesperado. Martín Llaryora, que venía enfrentándose públicamente con Javier Milei, vio cómo cinco diputados cordobeses de su espacio se abstenían en el momento decisivo. Juan Schiaretti, Alejandra Torres, Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca y Carolina Basualdo evitaron votar contra la moción oficialista. El sexto, Juan Brügge, la acompañó. En la política argentina se puede estar enfrentado con el Gobierno hasta el momento exacto en que necesita los votos.
Pasadas las tres de la mañana, Silvana Giudici propuso devolver el asunto a comisión y Martín Menem condujo el trámite entre gritos y acusaciones. Desde la oposición insinuaron negociaciones poco transparentes y evocaron incluso el caso Kueider. No se presentaron pruebas de un intercambio de favores. Lo comprobable es más sencillo: el debate quedó sin fecha para volver al recinto y la propuesta libertaria, centrada en educación financiera, tampoco se convirtió en ley. La pedagogía es importante, especialmente cuando la factura ya venció.
El giro cordobés agregó otra pregunta. En el entorno de Llaryora circularon especulaciones sobre negociaciones con la Casa Rosada por fondos de la Caja de Jubilaciones, sin confirmación de un acuerdo. El gobernador también había facilitado otras votaciones durante la jornada. Mientras tanto, jubilados, trabajadores y familias endeudadas tendrán que seguir negociando con sus acreedores en las condiciones actuales. El Congreso no resolvió la morosidad, pero demostró que conoce un método infalible para dejar de discutirla: pasarla a otra oficina.

