Papelón en Rafaela: Viotti presentó una bandera como un logro de gestión y el Concejo se la rechazó por goleada

La Municipalidad organizó un concurso, anunció el diseño ganador y terminó derrotada por siete votos contra dos. El escándalo reavivó una historia de doce años de demoras y los cuestionamientos a la Secretaría de Educación y Cultura.

En Rafaela, el gobierno municipal consiguió una hazaña administrativa difícil de superar: organizar un concurso para elegir la bandera de la ciudad, anunciar al ganador, celebrar el acontecimiento como un logro histórico y terminar sin bandera. El 8 de septiembre, el intendente Leonardo Viotti encabezó una ceremonia en el Museo Histórico Municipal junto a la secretaria de Educación y Cultura, Norma Becchio, para presentar el diseño elegido entre 36 propuestas. El jefe comunal destacó que su gestión finalmente había cumplido una vieja ordenanza. Pero el entusiasmo duró apenas tres semanas. El 1 de octubre, el Concejo Municipal rechazó la propuesta por siete votos contra dos. El símbolo destinado a representar la unidad de los rafaelinos había conseguido algo bastante menos solemne: unir a buena parte del arco político en contra de su aprobación.

El episodio resulta todavía más grotesco cuando se repasa la historia. En octubre de 2014, el músico y docente Sergio Grazioli presentó un proyecto para crear la bandera de Rafaela. En abril de 2015, el Concejo aprobó por unanimidad la ordenanza 4726, que facultaba al Ejecutivo a definir su diseño. La gestión de Luis Castellano dejó pasar los años sin resolver la cuestión. En 2023, Grazioli y Caren Cipolatti recuperaron aquella iniciativa y presentaron una bandera que comenzó a circular por escuelas, clubes e instituciones. El emblema llegó incluso a Cosquín y cruzó el océano hasta Fossano, en Italia, y Carcabuey, en España. Mientras la sociedad civil hacía flamear su bandera por el mundo, la Municipalidad seguía sin reconocer oficialmente ningún diseño. Viotti decidió entonces poner fin a esa situación. El resultado fue agregar un nuevo capítulo al expediente de la frustración.

La controversia no se limitó al rechazo legislativo. La Cámara de Diseñadores en Comunicación Visual de Rafaela cuestionó públicamente que sus profesionales no hubieran sido convocados para elaborar las bases del concurso ni participar de la selección. También reclamó transparencia sobre los criterios técnicos y las puntuaciones. El concejal Fabricio Dellasanta, integrante del jurado, denunció problemas en el procedimiento de evaluación y sostuvo que el proceso debía realizarse nuevamente. La autora del diseño ganador, Micaela Fernández, terminó atrapada en una polémica de la que no era responsable. Mientras tanto, la Secretaría de Educación y Cultura acumulaba cuestionamientos. Una publicación de Noticias de Rafaela denunció recortes en programas educativos, entrega de útiles, actividades teatrales y carnavales, además de cuestionar el funcionamiento de la Banda Municipal y el Coro Polifónico. A esas críticas se sumó el debate sobre el escaso protagonismo atribuido al área durante los espectáculos culturales de los Juegos Suramericanos, que convocaron multitudes con una programación de fuerte presencia provincial.

El problema para Viotti ya no parece ser únicamente una bandera. El concurso terminó convertido en una demostración de las dificultades políticas de su gestión para construir consensos incluso alrededor de una iniciativa que, en principio, debía despertar adhesiones. La administración municipal invirtió meses de organización en una convocatoria que desembocó en un rechazo legislativo contundente, mientras las críticas a Educación y Cultura pusieron nuevamente bajo discusión sus prioridades. Rafaela lleva doce años intentando resolver cómo representar su identidad con un paño de tela. El intendente prometió cerrar esa historia y terminó aportando otro papelón. La ciudad todavía no tiene bandera oficial, pero su gobierno ya consiguió que el fracaso flamee a la vista de todos.

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