Lo mudaron de cárcel y tuvieron que devolverlo de urgencia: el asesino serial que mató hasta a un compañero de celda

Guillermo “el Concheto” Álvarez, condenado por cuatro homicidios, estrenó la cárcel de Marcos Paz y terminó de regreso en Devoto por orden judicial. Su historial incluye el asesinato de un preso de 17 años. Ahora reclama la libertad.

La gigantesca operación para cerrar la cárcel de Villa Devoto encontró un obstáculo inesperado: uno de sus inquilinos más siniestros resultó más difícil de mudar que un piano de cola. Guillermo “el Concheto” Álvarez, asesino serial y antiguo jefe de la “banda de los chicos bien”, fue trasladado al flamante penal de Marcos Paz, pero apenas unas horas después la Justicia ordenó devolverlo a su celda anterior. El Gobierno había organizado un operativo monumental para sacar a los presos de Devoto y terminó trasladando dos veces al mismo criminal para dejarlo exactamente donde estaba.

Álvarez acumula un prontuario difícil de superar incluso dentro de una penitenciaría. Fue condenado por cuatro homicidios, entre ellos los de un empresario, un policía y una estudiante. Su actividad criminal tampoco se interrumpió cuando lo encarcelaron: en la vieja prisión de Caseros asesinó a un compañero de celda de apenas 17 años. La privación de la libertad no consiguió privarlo de su vocación homicida. El muchacho que alguna vez vivió en un lujoso chalet de San Isidro terminó convirtiendo los establecimientos penitenciarios en una extensión de su carrera delictiva.

La insólita devolución se produjo porque Álvarez tiene un régimen especial de aislamiento destinado a proteger su integridad física. Su abogado cuestionó el traslado y el juez Santiago Bignone ordenó regresarlo a Devoto en un plazo máximo de dos horas. El asesino serial, que había sido enviado a una cárcel de máxima seguridad, necesitaba medidas especiales para garantizar su propia seguridad. Su defensa incluso reclamó que le devolvieran sus pertenencias. El servicio de mudanzas penitenciarias había dejado una experiencia poco satisfactoria.

Pero el detalle más inquietante aparece al final. En 2024, la Justicia anuló la condena dictada contra Álvarez en 1999 y ordenó un nuevo juicio. Después de casi tres décadas preso, su defensa pide la excarcelación y la fiscalía se opone. Mientras el Estado intenta decidir en qué cárcel puede alojarlo, sus abogados pretenden que directamente salga de ella. Por ahora, volvió a Devoto. La posibilidad de recuperar la libertad sigue en discusión. La mudanza, evidentemente, podría terminar siendo bastante más larga de lo previsto.

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