San Isidro avanza con su propia policía local y promete “ordenar lo que otros dejaron librado al azar”

El intendente Ramón Lanús impulsa la creación de una fuerza municipal en medio de la crisis de seguridad en el conurbano. En el municipio hablan de prevención, cercanía y eficiencia. En privado, admiten que la paciencia de los vecinos ya se agotó.

En un movimiento que combina gestión, diagnóstico y timing político, el intendente Ramón Lanús anunció que San Isidro buscará tener su propia policía local. La iniciativa se presenta como una respuesta directa al deterioro de la seguridad en el conurbano bonaerense, donde los reclamos vecinales pasaron de la queja esporádica al estado de asamblea permanente. En el municipio aseguran que no se trata de “romper” con la provincia, sino de “complementar” lo que claramente no alcanza.

El proyecto se inscribe en un contexto donde la discusión sobre las policías locales vuelve cíclicamente, con antecedentes dispares desde su impulso durante la gestión de Daniel Scioli. Aquellas experiencias dejaron resultados mixtos: mayor presencia territorial, pero también problemas de coordinación, financiamiento y formación. En San Isidro, sin embargo, sostienen que aprendieron de esos errores y que el modelo apuntará a una fuerza “moderna, profesional y enfocada en la prevención”, una frase que en la jerga política suele significar “al menos que alguien esté mirando”.

Fuentes municipales deslizan que el plan incluiría patrullaje propio, articulación con el sistema de cámaras y un esquema de respuesta rápida ante delitos menores, que son los que más impactan en la percepción cotidiana de inseguridad. En paralelo, remarcan que el municipio ya invierte fuerte en tecnología y monitoreo, un dato real que viene siendo exhibido como carta de presentación desde hace años. La novedad, en todo caso, es asumir que las cámaras solas no alcanzan si del otro lado no hay quién llegue.

En el oficialismo local repiten que la medida apunta a “recuperar el control del espacio público”, una consigna que suena más ambiciosa que técnica. Mientras tanto, en sectores de la oposición se comenta que la jugada también tiene lectura electoral, en un distrito donde la seguridad dejó de ser un tema más para convertirse en el tema. Nadie lo dice en voz alta, pero el mensaje parece claro: si la Provincia no llega, San Isidro va a intentar arreglárselas solo. Como viene pasando en casi todo.

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