Kicillof mueve fichas en silencio y ya hay guerra por la sucesión bonaerense: intendentes, ministros y una interna que nadie admite

Mientras la Provincia acumula crisis de seguridad, ajuste y tensión con la Casa Rosada, en el kicillofismo ya comenzaron a instalar candidatos para 2027. En La Plata sospechan que las filtraciones sobre la “herencia” política del gobernador buscan exponer su debilidad interna antes de tiempo.

Axel Kicillof empezó a mostrar las cartas de la sucesión bonaerense y el peronismo ya huele sangre. En las últimas semanas, el ministro Gabriel Katopodis y los intendentes Julio Alak y Jorge Ferraresi multiplicaron recorridas, actos y apariciones públicas en lo que dentro del PJ ya describen como “la carrera por quedarse con la Provincia”. La jugada quedó expuesta tras una serie de publicaciones y movimientos territoriales que, según admiten en reserva dirigentes del conurbano, habrían encendido alarmas en el propio entorno del gobernador.

En La Plata aseguran que Kicillof intenta consolidar su espacio “Movimiento Derecho al Futuro” mientras enfrenta una presión creciente de La Cámpora, los intendentes históricos y el avance libertario en territorio bonaerense. La situación se volvió todavía más delicada después de meses atravesados por conflictos salariales, crisis de inseguridad y un deterioro económico que golpea de lleno al conurbano, el verdadero corazón electoral del peronismo. Aunque el gobernador mantiene altos niveles de centralidad dentro de Unión por la Patria, varios sectores ya comenzaron a discutir el “día después”.

La aparición simultánea de distintos “herederos” también alimentó sospechas de operaciones cruzadas dentro del oficialismo bonaerense. Cerca de algunos intendentes deslizan que exponer tan temprano la pelea sucesoria podría debilitar a Kicillof en plena tensión con Javier Milei y cuando todavía no logra ordenar la interna peronista. Otros creen exactamente lo contrario: que el gobernador busca mostrar volumen político para despegarse definitivamente del kirchnerismo duro y construir una candidatura presidencial propia hacia 2027. El fantasma de una fractura silenciosa vuelve a recorrer el PJ bonaerense. Una tradición provincial tan estable como los cortes de luz y las inundaciones.

Mientras tanto, los nombres empiezan a circular en mesas políticas, grupos de WhatsApp y operaciones mediáticas. Katopodis se muestra como gestor técnico, Alak intenta reconstruir poder desde La Plata y Ferraresi conserva estructura territorial en Avellaneda. Ninguno lo admite públicamente, pero todos caminan la Provincia como si la campaña ya hubiera empezado. Y en política bonaerense, cuando alguien empieza a medir candidatos a dos años de una elección, normalmente significa que el poder ya entró en zona de pánico.

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