El muro peronista que amenaza con sepultar el plan de Karina Milei en Buenos Aires: cinco distritos donde la ola violeta puede morir en la orilla

Frente a una selección libertaria integrada por una exmodelo, un exgobernador reciclado, un exfutbolista, un heredero de estancia y un famoso todavía secreto, Otermín, Susbielles, Raverta, Matilla e Iparraguirre preparan una defensa con territorio, gestión y votos reales.

Karina Milei decidió que la conquista de la provincia de Buenos Aires podía organizarse como un casting televisivo. Para apuntalar la eventual candidatura de Diego Santilli a gobernador, armó una extravagante línea de cinco con Karen Reichardt en Lomas de Zamora, Daniel Scioli en Mar del Plata, Oscar Ahumada en Zárate, Gonzalo Santamarina en Tandil y una celebridad aún guardada bajo siete llaves para Bahía Blanca. Del otro lado, el peronismo respondió con una idea menos novedosa y, por eso mismo, posiblemente más eficaz: dirigentes que viven en los distritos, conocen sus internas y pueden recorrer un barrio sin que Google Maps tenga que rescatarlos.

La principal pesadilla libertaria está en Lomas de Zamora. Federico Otermín ganó la intendencia en 2023 con el 50% de los votos y casi doscientas mil voluntades detrás. Dos años después, Fuerza Patria llegó al 56% en la elección provincial frente al 27% de la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO. En octubre, cuando el mileísmo mejoró su desempeño, el peronismo volvió a imponerse por 48% a 34%. Son números incómodos para cualquier laboratorio de candidaturas y bastante más contundentes que una sesión de fotos. Reichardt deberá enfrentarse con un intendente joven, con gestión territorial, estructura política y la ventaja de no necesitar que le expliquen dónde queda Fiorito.

Otermín, además, busca reforzar su administración con una agenda de 26 programas para 2026 que combina salud, educación, seguridad, obras, ambiente, producción, empleo y participación vecinal. Puede sonar antiguo frente a la doctrina libertaria de que el Estado consiste principalmente en publicar insultos, aunque en Lomas parece conservar cierta aceptación eso de tener escuelas, centros de salud y calles transitables. La diferencia es brutal: mientras Karina intenta instalar un nombre, el peronismo ya tiene votos, militancia y un intendente que puede ir por la reelección. En términos futboleros, Lomas no es una cancha difícil: es visitar al campeón con nueve suplentes y confiar en que el algoritmo haga un gol.

Bahía Blanca presenta el escenario más complejo para el PJ y, al mismo tiempo, la oportunidad de exhibir uno de sus contrastes favoritos. Federico Susbielles llegó al municipio en 2023 con el 36%, aprovechando la división entre libertarios y macristas, y sufrió derrotas duras durante las legislativas de 2025. Sin embargo, atravesó dos catástrofes climáticas, la tormenta de diciembre de 2023 y la inundación de marzo de 2025, mientras la ciudad discutía cómo reconstruirse con una Nación más preocupada por explicar por qué no debía ayudar que por ayudar. El veto presidencial a la ley de emergencia terminó de convertir la reconstrucción bahiense en una postal perfecta del modelo: los vecinos sacando barro y el Gobierno nacional sacando cuentas.

Susbielles entendió que el equilibrismo tenía fecha de vencimiento. Se acercó a Axel Kicillof, tomó distancia de La Cámpora y se sumó al grupo de intendentes que pretende ordenar el peronismo bonaerense alrededor de la gestión. La Casa Rosada promete enfrentarle una figura famosa cuyo nombre todavía no puede revelar, quizá porque aún no aceptó, quizá porque todavía no sabe que será candidata. La pelea será difícil, pero el intendente tiene una carta poderosa: encarnar la reconstrucción de una ciudad que debió aprender, por la vía más dolorosa, qué significa vivir en un país donde la obra pública fue declarada una costumbre obscena.

En Mar del Plata, Fernanda Raverta aparece como la figura capaz de transformar la fragmentación peronista en una oportunidad. La senadora provincial se impuso por 60% a 40% en la interna del PJ local y recuperó centralidad con dos temas especialmente sensibles: la defensa de la Zona Fría y el futuro del complejo turístico de Chapadmalal. Su propuesta para preservar los hoteles y mantenerlos ligados al turismo social la colocó en la vereda opuesta al proyecto nacional de concesionarlos. De un lado, vacaciones para trabajadores. Del otro, una licitación por treinta años. Es una discusión ideológica bastante más clara que muchas tesis doctorales.

Los números también permiten al peronismo soñar. En 2025, La Libertad Avanza obtuvo el 38%, Fuerza Patria el 20% y Acción Marplatense, liderada por Gustavo Pulti, el 19%. La suma no garantiza nada, porque el peronismo posee una capacidad sobrenatural para perder elecciones ganables mediante discusiones incomprensibles, aunque una candidatura unificada dejaría un escenario de paridad. Karina ofrece a Daniel Scioli, especialista en ponerse la camiseta del equipo que tenga la pelota. Raverta, en cambio, conserva organización propia, conocimiento del distrito y una identidad política reconocible, tres atributos que durante la temporada electoral pueden resultar más útiles que una colección de cargos acumulados desde el menemismo.

Zárate será otra batalla cuerpo a cuerpo. Leandro Matilla ganó la interna del PJ con el 57%, asumió la conducción partidaria y quedó posicionado como el principal aspirante a enfrentar al intendente Marcelo Matzkin. Su triunfo estuvo respaldado por el sector sindical de Abel Furlán y alteró el equilibrio que mantenían Sergio Berni y Agustina Propato, quien todavía conserva aspiraciones propias. La interna está lejos de haber desaparecido, porque pedirle al peronismo que no tenga internas sería como solicitarle a un gato que presente declaración jurada. Sin embargo, Matilla ya consiguió ordenar una parte decisiva del tablero bajo la consigna “Recuperar Zárate”.

La elección de 2023 mostró que el municipio está al alcance: Matzkin ganó con el 42,4% y Propato quedó apenas tres puntos por debajo. Ahora Karina Milei pretende desembarcar con Oscar Ahumada, exfutbolista y nombre conocido en el ambiente deportivo. El problema es que Zárate no se define en una tanda de penales. Matilla cuenta con estructura partidaria, presencia en el Concejo Deliberante y el respaldo de un entramado político y sindical que conoce el peso de la industria en la región. Ahumada aporta notoriedad. El peronismo, esa antigualla, aporta fiscales.

El quinto frente está en Tandil, donde Rogelio Iparraguirre quedó a las puertas de una oportunidad histórica. Después de 22 años de gobierno, el radical Miguel Lunghi terminó tercero en las legislativas de 2025 con el 25%. Fuerza Patria alcanzó el 35% y superó por un punto a La Libertad Avanza. El peronismo volvió así a quedar primero en un distrito gobernado durante más de dos décadas por el mismo espacio y consolidó a Iparraguirre como su principal referencia local. Si la oposición vuelve a dividirse, el municipio puede cambiar de manos por primera vez en una generación.

Para frenarlo, el mileísmo eligió a Gonzalo Santamarina, tataranieto del histórico estanciero Ramón Santamarina. La candidatura ofrece una síntesis casi demasiado perfecta: frente a un peronismo que habla de trabajo, producción y barrios, La Libertad Avanza propone un apellido de la aristocracia terrateniente. Faltaría una carreta, una tranquera y alguien que anuncie el voto cantado. Iparraguirre, mientras tanto, busca ensanchar su base, contener las distintas vertientes del PJ y transformar el triunfo legislativo en una alternativa municipal concreta.

La batalla bonaerense de 2027 recién comienza, pero la supuesta invasión libertaria ya encontró cinco obstáculos. Otermín defiende una fortaleza electoral. Susbielles intenta convertir la reconstrucción en liderazgo. Raverta puede unificar el voto opositor. Matilla reorganiza un peronismo que quedó cerca de recuperar Zárate. Iparraguirre amenaza con terminar una hegemonía de 22 años en Tandil. Karina Milei contesta con fama, apellidos y celebridades. Puede funcionar, desde luego. La política argentina ha demostrado cosas mucho más absurdas. Aunque en la provincia todavía persiste una vieja y desagradable costumbre: para ganar elecciones hay que conocer a los vecinos.

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